ABC
En 2016 vimos ' Les dones sàvies ' en el barcelonés teatro Maldà. Ricard Farré y Enric Cambray adaptaron esta obra de Molière cosecha de 1672 para subrayar la preciosa ridiculez de una sociedad enredada en tertulias donde se opina de cualquier asunto sin el menor sentido de la limitación de quienes se presentan como 'analistas'. Diez años después, la estulticia tertuliana se ha extendido en su fase digital: influencers, tiktokers y otros de su laya infectan la discusión pública en busca de seguidores que, además de reírles las gracias, engrosan con sus 'likes' la caja registradora. Reencontrase con estas 'mujeres sabias' es del todo pertinente. Con una prodigiosa capacidad 'fregoliana', Farré y Cambray denuncian la logorrea estandarizada y eufemística que no aporta nada. Las 'mujeres sabias' han impuesto su ley: encadenan frases en catalán normativo y quieren despedir a la criada Martina porque salpica el habla de castellanismos y sentencias populares. Farré y Cambray se multiplican en ocho personajes en torno a un eje escénico: un biombo-biblioteca polivalente. El enamorado Clitandro y la criada Martina, apoyados por Crisal, el apocado padre de Enriqueta, se conjuran para que la joven se libre de la boda acordada por su madre y su tía con el señor Basbé (el Trissotin del original), una estrella de la locución cuyo objetivo es hacerse con la dote de su prometida mediante el ejercicio de la verborrea. El montaje depara escenas hilarantes; el 'Gran Basbé' se exhibe con su fórmula del 'cinco por diez': conjuga secuencias de frase para unas construcciones pretenciosas que sirven de respuesta a cualquier pregunta sin decir nada. El charlatán invita al público a participar en el juego . Todo un monumento a la facundia inane que nos atonta. Como canta Cambray, Basbé enamora con el uso de la Gramática. Y Farré encarna a la criada Martina que confiesa no conocer de nada a esa 'señora Gramática'. Ambos intérpretes –«sin tener en cuenta el cutis»- y con aportaciones de la actualidad celebran en el teatro Goya el décimo aniversario de esta comedia que conserva su frescura y provocación. Si no la pudieron disfrutar entonces, aprovechen esta oportunidad. No se demoren, solo hay función los lunes.
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