Cope Zaragoza
El futbolista Rodrigo Hernández, centrocampista del Manchester City y de la Selección Española, ha encendido las alarmas sobre la exigencia del fútbol de élite. El jugador, considerado el último Balón de Oro masculino español, ha expresado su preocupación por el frenético calendario y cómo la acumulación de partidos está afectando a su bienestar y a su futuro profesional, especialmente tras un historial reciente marcado por varias lesiones. En una entrevista en el programa Premier Corner de DAZN, Rodri ha dejado una reflexión contundente y preocupante sobre la longevidad de su carrera si la situación no cambia. "O paramos o no llego a los 32...", ha afirmado el mediocentro, unas palabras que evidencian el límite al que se está llevando el físico y la mente de los deportistas. Ante la creciente sobrecarga de partidos, el internacional español ha sido claro y directo. "Hay que saber dosificar, porque el cuerpo tiene un límite y todos tenemos una fecha de caducidad", ha reflexionado el jugador del Manchester City, demostrando ser muy consciente de sus propios límites y de la importancia de no sobrepasarlos para poder alargar su carrera. El desgaste no es solo físico, sino también mental. Rodri ha recordado su estado tras ganar la Eurocopa: "Cuando acabo esa Eurocopa que ganamos, yo tenía un desgaste muy grande de 5-6 años seguidos llegando a fases finales de todo". Este agotamiento, según explica, le generó dudas sobre cómo afrontar las temporadas siguientes. El propio futbolista ha añadido que el problema iba más allá del cansancio físico. "Más que a nivel físico, a nivel mental no sabía cómo encararlo en los años siguientes por el desgaste", ha confesado, poniendo de manifiesto la enorme presión y el peaje psicológico que supone el fútbol de máximo nivel. Rodri también ha hablado sobre cómo gestionó su lesión más grave, una rotura de ligamentos que le obligó a parar. Lejos de verlo como un contratiempo, el jugador lo utilizó como una oportunidad para resetear. "Toqué el cielo, llegué a lo máximo casi que podría haber llegado y fue un momento que utilicé para cargar pilas y oxigenarme", ha explicado, destacando la necesidad que tienen los jugadores de tomarse descansos y no forzar recuperaciones. Con la vista puesta en el futuro, el centrocampista español tiene claro su próximo gran objetivo. Ahora, su meta es dosificar los esfuerzos y gestionar su estado de forma para poder llegar al próximo Mundial en las mejores condiciones posibles y seguir compitiendo al más alto nivel.
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