Diario de Noticias
El sonido de la caída transcurre en cuatro tiempos y en un espacio. Sus protagonistas, en su mayor parte, son mujeres; principalmente adolescentes y niñas. Su fuerza, su esencia, descansa en la mirada. Y como mujeres que miran son miradas. Desde la cámara, a la que a veces desafían, hasta por los hombres que las rodean. Un siglo, cuatro generaciones, en algún lugar de la Alemania del Este. Observan entre cortinas, a través de cerraduras, en eternos reencuadres, en planos fordianos de contraluz y puertas. Y como la cuestión descansa en la visión, las apariciones se suceden. Su reino cruza la tenue frontera entre lo real y lo fantasmático, entre lo tangible y lo que se imaginan.
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