ABC
Tiene el sevillano un sambenito que en realidad es la confirmación de que quien lo va pregonando va escociéndose por las esquinas. «Estáis todo el día de fiesta», nos reprochan, como si el tópico a nosotros nos doliera o nos avergonzara. No es que estemos de fiesta, aquí es que sabemos vivirlo. Es un carpe diem grabado en la sangre, porque aquí nacemos ya enamorados de nuestra ciudad y de su antropología. Los Mañaneros de Telepedro ya nos sacaron el clásico titular: «Los sevillanos están de 'bajaciones en la Feria'». Vamos, que nos cogemos bajas masivas en el trabajo para poder pisar el albero. Claro que sí, tocayo. Aquí engañamos hasta al médico o mejor, la sevillanía es una confabulación global para no dar un palo al agua. Este jueves de farolillos, precisamente a la hora que acababa el programa, al real lo pintaban de blanco y negro y pasaba por estampa antigua. Cuatro gatos literales a la hora del almuerzo, con una temperatura extraordinaria. No fue el calor, ni siquiera la resaca del festivo del día anterior. Sencillamente, el sevillano ayer trabajaba en esta suerte de conciliación festiva. Porque podemos hacerlo. La Feria dio este jueves los primeros síntomas de normalización. El metro batió el récord histórico el miércoles, al igual que Tussam. La bulla no fue tampoco la de la noche del martes, ni por asomo, pero se fue llenando conforme fue cayendo la tarde. Hay que saber dosificarse. Uno mira los precios de la caseta y ve el montadito de lomo sin atributos que se engancha en el paladar a 4 euros. Mira el plato de croquetas a 15 y la jarra a 12… Y como en casa en ningún sitio, que hay que ahorrar para el Rocío, vivan las 'bajaciones' y los tópicos. El real tiene estos días contrastes que forman un todo. A las dos, en la Caseta Municipal estaban invitados los capillitas y los culturetas. Allí estaba Cabezuelo y Gervasio Iglesias, con un pelo azul Hiniesta. Recuerda Comas que el cineasta tiene que tener el 50 de hermano en las Siete Palabras, sobrino del histórico hermano mayor Juan Iglesias. Vamos, que va muy cerquita de la Virgen de la Cabeza si se viste con el escapulario carmesí. Estaban Los Compadres y Abel Moreno; Paco Vélez, Juan Lacomba. Todos mezclados, gafapastas, patillas gordas, sombreros y barbas hipsters. La Feria es de todos. También de los influencers. Hablaba Paquili de lo bien vestida que va la gente al real. «El sevillano lo tiene aprendido, al guiri hay que marcarle la etiqueta antes de venir porque vaya tela». Será el extranjero. Porque ese otro contraste entre propios y ajenos se ha difuminado gracias a los influencers. Los creadores de contenido han consolidado el canon de la vestimenta. Uno no sabe si el que tiene al lado es madrileño hasta que escucha las eses. No vienen disfrazados, se cumple aquello del adonde fueres haz lo que vieres. Lo que aquí habría que preguntarse es si ese tópico de las 'bajaciones' que tanto difunden desde la Meseta no habría que aplicarlo allende nuestras fronteras. Es decir, que este jueves estaba la Feria hasta las trancas de feriantes de Despeñaperros para arriba, que vienen a disfrutar de nuestra forma de vida. Bienvenidos sean a esta bendita locura que es la ciudad de las fiestas, que no de los festivos. Que aquí los tenemos como en todos sitios. Pintaba la tarde un cielo de oro y una brisa de primavera que convirtió el jueves en el mejor día de toda la Feria. Por el Tenis Betis, cantaba por bulerías Gema Berral. Jerez también tiene su sitio aquí, como el fino La Ina. Una niña pone bocabajo la caseta con su compás y recuerdan por detrás: «Por bulerías anda la Aemet». En Sevilla la gente se pregunta qué ha pasado con ese calor africano que nos iba a reventar. Porque de lo único que hay es gente reventando de estornudar con las alergias y con un síndrome de Stendhal de tanta belleza. El real era en el ecuador de la Feria el verso de Bécquer que lleva ABC en su portada: «Hoy como ayer, mañana como hoy». La sublimación de la hermosura en una explosión de colores que se fue difuminando conforme se encendieron los farolillos y se marcharon los caballos y las amazonas. El día, este jueves, le ganó la partida a la noche en tiempo y en forma. Ya va la Feria cruzando el puente con un modelo mucho más medido, compensado y hasta sostenible. El real está lleno cada día, pero no a todas horas. La prueba de fuego está en el fin de semana, tradicionalmente muy playero, que en este abril debe aguantar la fiesta, aunque sea con la B12. Que sigan hablando, que en Sevilla seguiremos brindando. Por lo que fue, por lo que queda, por la suerte que tenemos de haber nacido en esta orilla correcta del mundo donde sabemos trabajar y al mismo tiempo vivir. Hoy, como ayer.
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