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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este jueves que el alto el fuego entre Israel y Líbano se ampliará tres semanas más. La comunicación, realizada a través de su red social Truth Social, se ha producido después de que representantes de ambos países se hayan reunido en Washington por segunda vez para intentar alcanzar un acuerdo que ponga fin a las hostilidades. En el primer encuentro, ambas partes acordaron una tregua inicial de 10 días que expiraba el próximo 26 de abril. Las delegaciones han sido recibidas por el propio Trump en la Casa Blanca, en un gesto que eleva el perfil de la negociación, ya que la reunión anterior se celebró en el Departamento de Estado. Al encuentro han asistido los ministros de Exteriores y los embajadores de ambos países, además del jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, y el embajador de EE. UU. en Israel, el cristiano evangélico Mike Huckabee, conocido por su firme apoyo a Israel. A pesar del avance en las negociaciones, la situación sobre el terreno sigue siendo extremadamente volátil. Horas antes de la reunión, Israel mató a tres personas en un ataque en el sur de Líbano, mientras que Hezbolá, el partido-milicia chií, lanzó una oleada de ataques contra Israel en pleno encuentro diplomático. La ONU, por su parte, ha manifestado que espera un "resultado positivo" del diálogo, mientras el balance de víctimas mortales por los ataques israelíes en Líbano desde el inicio del conflicto se eleva a casi 2.500 personas. El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ya advirtió en la víspera que su delegación viajaba a Washington con el objetivo claro de lograr la "retirada completa de las fuerzas israelíes de Líbano". Israel, por su parte, mantiene la exigencia del desmantelamiento de Hezbolá como condición indispensable para cualquier acuerdo definitivo y mantiene una fuerte presencia militar en el sur del país, donde ha ordenado el desalojo de decenas de aldeas para crear una zona de amortiguamiento. En paralelo, la tensión entre Israel e Irán sigue en su punto más álgido. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha afirmado que está a la espera de "la luz verde" de Estados Unidos para "reanudar la guerra con Irán" y "completar la eliminación de la dinastía Jameneí". El conflicto directo comenzó el 28 de febrero con la muerte del líder supremo, Alí Jameneí, en un bombardeo, siendo sucedido por su hijo Mojtaba, cuyo estado de salud es una incógnita. Las declaraciones de Katz, que suponen la evidencia más clara del desacuerdo de Israel con la tregua, han ido un paso más allá al amenazar con bombardeos aún más devastadores. El ministro ha asegurado que el objetivo es "devolver a Irán a la Edad de Piedra y de oscuridad, con la destrucción de las principales instalaciones de energía y electricidad y de la infraestructura económica nacional". La postura de Trump ante el conflicto iraní es compleja. Aunque ha prorrogado el alto el fuego, también ha advertido de que Irán podría haberse rearmado. "Su armada ha desaparecido. Su fuerza aérea ha desaparecido, su defensa antiaérea ha desaparecido… quizá hayan acumulado algo durante la pausa de dos semanas, pero lo eliminaremos en un día si lo han hecho", ha sentenciado. El presidente ha insistido en que no tiene prisa y que busca un acuerdo duradero, aunque la situación es muy tensa y no hay razones para el optimismo. Preguntado sobre el uso de armamento nuclear, Trump ha sido tajante: "¿Por qué usaría un arma nuclear?. Los hemos devastado sin necesidad de ello". Y ha añadido: "No, no lo usaría. Un arma nuclear nunca debería ser permitida para ser usada por nadie". El estrecho de Ormuz es otro de los focos de máxima tensión. Trump ha proclamado el "control total" estadounidense sobre este paso estratégico y ha asegurado que "ningún barco puede entrar o salir sin la aprobación de la Marina de Estados Unidos". Además, ha ordenado a la Armada disparar para eliminar cualquier embarcación que coloque minas en el estrecho, donde sus desminadores ya están operando. El presidente estadounidense también ha aprovechado para ahondar en la incertidumbre sobre el liderazgo en Irán, en alusión a los dos meses que el nuevo líder supremo, Mojtaba Jameneí, lleva sin aparecer en público. Las declaraciones de ambos bandos son a menudo calificadas como propaganda, por lo que, como señalan algunos analistas, es imposible tomarse las palabras al pie de la letra o hacer predicciones fiables. Mientras tanto, Irán no solo rechaza las acusaciones, sino que ha comenzado a mover ficha. El vicepresidente del Parlamento iraní, Hamid Reza Haji Babaei, ha asegurado que el país ya ha empezado a cobrar peajes por el tránsito en el estrecho, aunque no se han ofrecido detalles sobre las tarifas. Esta medida se suma a la interceptación de varios buques comerciales en los últimos días, elevando aún más la tensión en una de las arterias marítimas más importantes del mundo.
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