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La Guardia Civil no ha encontrado ningún resto biológico compatible con Esther López en el sótano del chalet del único acusado por el crimen | Collector
La Guardia Civil no ha encontrado ningún resto biológico compatible con Esther López en el sótano del chalet del único acusado por el crimen
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La Guardia Civil no ha encontrado ningún resto biológico compatible con Esther López en el sótano del chalet del único acusado por el crimen

La Guardia Civil no ha hallado restos biológicos de Esther López en el sótano de la antigua casa de Óscar Sanz, el único sospechoso de la muerte de la vecina de Traspinedo (Valladolid). Según ha adelantado el Diario de Valladolid, los resultados de los análisis ya han sido remitidos a la jueza del caso, quien a su vez los ha trasladado a los abogados de la defensa y la acusación. Los investigadores tomaron muestras de la escalera, las paredes y el suelo del habitáculo para su análisis en un laboratorio de Madrid, buscando material biológico que pudiera ser comparado con el ADN de Esther López. El resultado negativo de la prueba impide afirmar que la mujer estuviera en ese sótano durante los más de 20 días que permaneció desaparecida hasta que su cadáver fue hallado en una cuneta. La inspección del sótano fue ordenada por la jueza de instrucción tras su descubrimiento durante unas obras de remodelación por parte del nuevo propietario del chalé. La jueza autorizó a la Guardia Civil a continuar con el registro, ya que el cuerpo no lo había detectado en el primer registro de la vivienda, realizado hace cuatro años. Los agentes dedicaron más de 15 horas la semana pasada a la minuciosa inspección del lugar. Fuentes de la investigación ya consideraban que existían pocas probabilidades de que la joven de Traspinedo hubiera estado en ese agujero. La principal hipótesis es que sacar un cuerpo inerte de allí sin ayuda externa resultaría muy complicado para una sola persona. La defensa de Óscar Sanz ha reiterado que su cliente "en ningún momento escondió" a la Guardia Civil la existencia de dicho sótano durante el primer registro. Los letrados aseguran que la trampilla de acceso "se veía a simple vista" y que desconocen por qué los agentes no inspeccionaron la estancia en aquel momento. Además, los abogados han solicitado que se deje de denominar "zulo" a la estancia por las connotaciones negativas del término. Sostienen que se trata de una bodega que fue sellada por filtraciones de agua y recuerdan la definición de la RAE para "zulo": "lugar oculto y cerrado dispuesto para esconder ilegalmente cosas o personas secuestradas". Para la defensa, esta acepción "no corresponde con las características de la estancia en cuestión". Con estos resultados, la jueza encargada del caso deberá decidir los próximos pasos. Todo apunta a que la causa, que se paralizó con el hallazgo de la bodega, sea remitida de nuevo a la Audiencia de Valladolid para que se fije la fecha del juicio contra Óscar Sanz. La instrucción del caso ya estaba finalizada antes de este último giro en los acontecimientos. Tanto la fiscalía como la acusación particular han solicitado una condena de 18 años de prisión para Óscar Sanz por un delito de asesinato, mientras que su defensa pide la libre absolución. El horizonte penal para el sospechoso del crimen de Traspinedo sigue siendo incierto a la espera del juicio.

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