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El recuerdo de Isabel II expone la crisis real de la monarquía británica: «Lo peor está por venir» | Collector
El recuerdo de Isabel II expone la crisis real de la monarquía británica: «Lo peor está por venir»
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El recuerdo de Isabel II expone la crisis real de la monarquía británica: «Lo peor está por venir»

Son tiempos de fastos y homenajes en la monarquía británica , ocupada en estos días casi exclusivamente en el deseo de honrar la carismática figura de Isabel II en el centenario de su nacimiento. Sin embargo, su recuerdo proporciona un severo contraste entre el pasado y el presente de la Corona, enredada en una grave crisis que se afana por disimular: envejecimiento, enfermedades, lucrativos ingresos, Epstein y necesidades urgentes de renovación son síntomas que sacan a la luz el peor de los augurios. «Lo peor está por venir», vaticinan los más pesimistas. Isabel II falleció el 8 de septiembre de 2022 a sus 96 años. Estuvo hasta el último de sus días pendiente de sus deberes reales, prácticamente sin desfallecer hasta su último aliento de vida. Su figura lo eclipsaba todo, pero todos los problemas de la Corona, como si permanecieran aletargados bajo su influjo y capacidad sobrehumana para abordarlos y ocultarlos, salieron abruptamente a la luz. Así hasta llegar a hoy, cuando las celebraciones enmascaran por unos días un buen número de problemas que conviene abordar con precisión quirúrgica, aunque permanece en duda la voluntad de operar. Se trata de una monarquía con dos diagnósticos de cáncer, con la nube de Epstein derramando una gota malaya, diversos escándalos financieros, un plantel reducido y envejecido… «La situación es crítica, pero lo peor está por venir», asegura la revista 'Point de vue'. La Firma fue el mayor símbolo del Reino Unido durante el siglo pasado con la Reina Madre como figura personalista y centro de todo. Siempre mantuvo su manto protector sobre su hijo favorito, el expríncipe Andrés, caído en desgracia a su muerte. Ya se ha visto lo que ha pasado después. Pero esta solo era la punta del iceberg. La última fotografía tomada en el Palacio de Buckingham con motivo del centenario de Isabel II fue el vivo retrato de uno de los grandes problemas de la monarquía británica. El príncipe Guillermo y la princesa Kate Middleton eran los únicos menores de 60 años presentes en el palco real. Junto con el príncipe Eduardo, de 62 años, y su esposa Sofía, de 61, ellos son lo que se podría calificar como la «guardia joven» que deberá asumir una renovación que la institución pide a gritos. Guillermo se ha dado cuenta de lo importante que es la visibilidad después de lo ocurrido con los casos de cáncer ocurridos con Carlos de Inglaterra y su propia esposa. Parece haber dado un paso adelante a pesar de que siempre se le acusó de ser una persona poco interesada en las labores institucionales. Su agenda de ha ido llenando progresivamente en el último año. Un ejercicio de responsabilidad, y más conociendo que en la tarea real hace tiempo que no cuenta su hermano Harry. Tampoco nadie de los York -ni siquiera las princesas Beatriz y Eugenia-, por motivos obvios. El príncipe Guillermo ha sugerido su deseo de modernizar la monarquía, aunque su capacidad de acción se ve claramente limitada teniendo en cuenta que de momento solo es el heredero y que a su padre no hay cosa que más le entusiasme que ejercer de rey. Esta ardua tarea de reinventar la monarquía del siglo XXI es el gran reto que parece tener en mente su hijo, cuyo carácter es más fuerte de lo que muchos presumen, según dicen. Además, la carismática Kate Middleton sigue siendo otro gran activo de la institución. Realmente, la posición del príncipe Guillermo presenta unas curiosas similitudes relacionadas con su bisabuelo, el rey Jorge VI. El padre de la reina Isabel II heredó una imagen monárquica destrozada tras la abdicación de su hermano Eduardo VIII, y todo ello mientras lidiaba con el contexto geopolítico de una gran guerra mundial. Y queda otro conflicto por aclarar en beneficio de la transparencia: los ingresos de la Familia Real, con cada vez más preguntas sobre los dineros de los miembros de la Corona, incluidos los del propio Guillermo. «La decisión de algunos parlamentarios de escrutar las finanzas de la monarquía, la negativa del príncipe Guillermo a publicar sus declaraciones de impuestos y el alquiler a precio de ganga de la vivienda de Eduardo no pueden permanecer indefinidamente al margen de las noticias de Windsor», expone 'Point de vue'. Todo esto es lo que ha salido a la luz cuando la monarquía británica ha dejado de contar con el manto protector de Isabel II, una poderosa y enérgica mujer que todo lo acaparaba y, también, muchas cosas lograba tapar. Ahora, en puro contraste con la celebración de su centenario, florecen las múltiples incógnitas de una monarquía en crisis.

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