Ultima Hora Mallorca
Mientras los jóvenes de Mallorca se debaten entre el problema de la vivienda y la falta de trabajo, fuera de la hostelería, el gobierno de su Comunidad sigue jugando a los trenes. Están boquiabiertos porque esta inversión de 811 millones, supone una nueva hipoteca para su futuro y no les parece, tal como está prevista, que les suponga ninguna mejora.Pero no tienen por qué preocuparse, todo esto suena a pura fantasía porque no se dice en qué presupuesto, ni en que año figuran tales partidas. Lo único cierto y seguro, porque ya ha salido a licitación son los 6 millones que van a cobrar los que redacten los proyectos técnicos.Al margen de temas financieros, es inevitable la pregunta indiscreta ¿por qué la prioridad del tren hacia Llucmajor y no hacia Calvià? Lo lógico sería establecerla en función de la potencia humana y económica de ambas zonas y en consecuencia, de su capacidad para afrontar una realidad que está cambiando vertiginosamente. Vayamos por partes. Puede ser que los habitantes de Llucmajor que disfrutan de una magnífica comunicación terrestre con Palma, piensen que sería más razonable invertir esos futuribles millones, en prolongar su autovía hasta Manacor, o quizás hacia sa Ràpita o la Colònia de Sant Jordi, localidades que se están convirtiendo en zonas residenciales permanentes. Pero no, la gobernanza rutinaria y posibilista del Govern y la ausencia de la capitalidad palmesana que mucho tendría que decir sobre suburbanos, tranvías y ferrocarriles, han sido los factores de un planteamiento tan sorprendente. La descartada Calvià no pierde. Consuela observar la discreción con la que trabaja su astuto alcalde que está preparando silenciosamente su territorio, para supervivir al turismo de sol y playa, tema crucial que casi nadie ha percibido iluminados por el fulgor de la asesoría econométrica.Posiblemente en un futuro inmediato, será necesario plantear la política a un nivel más eficiente con la creación de una verdadera Área Metropolitana.
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