Ultima Hora Mallorca
Mi vecina tiene demencia. Su hijo, que no podía atenderla, acudió a una empresa privada para contratar la asistencia de una cuidadora. Según él, las políticas del Gobierno central han abandonado a los mayores. Tras una rueda de candidatas contrató a una mujer que acababa de llegar de Cuba huyendo de la situación de precariedad que vive la isla y del régimen imperante. La mujer contratada resultó ser maravillosa. Ayuda a mi vecina a levantarse, le prepara el desayuno, la acompaña a pasear por sa Riera, le hace las comidas y las dos almuerzan juntas. Esta semana llegan a Palma sus dos hijos con sus respectivas familias. Hace dos meses aterrizó procedente de la isla de ultramar su hermana que semanas después se trajo a su marido y a dos de sus seis hijos. Todos viven en un piso de cuatro habitaciones de es Fortí. El hijo de mi vecina, que visita a su madre todas las tardes, me comenta que ya conoce a todos miembros de la familia de la cuidadora. Todos están tramitando los papeles para obtener la ciudadanía. Sostiene que son gente estupenda. Su madre –mi vecina– está encantada con la cuidadora, dice que es como la hija que no tuvo. Su hijo está satisfecho por haber acertado en la elección. Solo hay una cuestión que le sorprende. Al parecer, la cuidadora dice renegar del gobierno cubano, de la dictadura castrista, del régimen comunista de la isla. Prefiere la democracia, la libertad y poder vivir en un país democrático como el nuestro. Sin embargo, afirma que cuando lleguen las elecciones generales votará a Pedro Sánchez y tratará de convencer a toda su familia para que hagan lo mismo. Reconoce que no lo hace por la ideología del gobernante español sino porque es el mandatario que le facilitó venir a España. El hijo de mi vecina está contrariado. No lo entiende. Lo considera una contradicción. Cree que la cuidadora que cuida a su madre está equivocada. Habla de voto cautivo. Dice que es una estrategia del gobernante español para mantenerse en el poder. Tal vez lo sea. Tal vez no. En cualquier caso, la cuidadora de mi vecina ya tiene doble nacionalidad, dos pasaportes. Ahora, el hijo de mi vecina dice sentirse discriminado porque él solo tiene uno, el pasaporte español.
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