La Opinión de Málaga
El peligro que tiene el Día del Libro es que hay quien cree que con comprar ese día un libro ya ha cumplido. En realidad deberíamos tomar el asunto de la lectura con la misma aplicación con que seguimos la dietética, el cuidado de la salud o la higiene corporal. O sea, como una disciplina indispensable si queremos estar en el mundo enterados de en qué consiste. La cosa, sin embargo, suele enfocarse únicamente por la vía del entretenimiento y el placer. Esto nunca sobra, pero tampoco basta. La cuestión es aún más grave, y siento ponerme admonitorio, en los tiempos que corren. Como ya no corren, vuelan y se nos van de las manos, la única forma de no perder el sentido de la realidad y que nos lleve la ventolera es agarrarnos con fuerza a los libros, en los que de un modo u otro están la historia, la moral, el sentido o sinsentido de la vida y la identidad de nuestra especie.
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