La Opinión de Málaga
Es un trozo de tierra bastante amplio donde se puede parar un rato y hay una estación de servicio que es muy transitada. Las lágrimas me estaban ahogando. Solo eran unos días después del fin del mundo. Todo en alto, el mar es un vaso de agua derramado sobre el hule de la cocina. Mi hermano ya había muerto y yo, desde allí arriba, miro la bahía de Málaga y me pregunto por qué es tan bonita si yo lo que quiero es que el mar se parta en dos.
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