Cope Zaragoza
El nuevo telecabina Benasque-Cerler encara su fase final con las pruebas de carga que se están llevando a cabo actualmente, un paso crucial antes de su inauguración, prevista para este verano. La empresa constructora simula el peso de los futuros pasajeros con depósitos de agua de 800 kilos por cabina para verificar la seguridad y el correcto funcionamiento de la instalación. Este proceso es la antesala de la inspección final que debe certificar el Gobierno de Aragón para su puesta en marcha definitiva. Según explica el alcalde de Benasque, Manuel Mora, estas pruebas son equivalentes a "las que se hacen en el taller antes de ir a pasar la ITV". Una vez superadas, el siguiente paso será la licitación para adjudicar la explotación del servicio. Será la empresa explotadora la que deba operar la instalación durante la inspección final del técnico de transporte por cable del Gobierno de Aragón, quien emitirá el certificado definitivo. La puesta en marcha del telecabina supondrá, en palabras del alcalde, "un punto de inflexión respecto a todo". Hasta ahora, el acceso a la estación de esquí de Cerler dependía exclusivamente del transporte por carretera, con una gran afluencia de vehículos particulares. La nueva infraestructura busca transformar este modelo, condicionando tanto el flujo de vehículos como el de pasajeros que conectan Benasque con la estación. Para los visitantes y residentes del Valle de Benasque, el telecabina permitirá un ahorro de "casi media hora de tráfico" en temporada alta. Además, generará cambios en la gestión de los aparcamientos y en la movilidad interna del pueblo. Mora anticipa "un poco de alboroto" inicial que se gestionará con nuevas infraestructuras, como la mejora y asfaltado de los aparcamientos en las zonas de salida y llegada, que contarán con mejor iluminación y más servicios. Uno de los principales beneficios del proyecto es su contribución a la sostenibilidad. "Vamos a tener un modelo de transporte que va a dejar una huella de carbono 0", destaca el alcalde. Este aspecto es fundamental para un municipio cuyo principal activo es su "importante patrimonio natural". La reducción del tráfico rodado no solo mejorará la fluidez, sino que ayudará a preservar el entorno, un objetivo prioritario para el consistorio. El telecabina también posicionará a la zona como "un referente en el deporte en altitud", al conectar de forma sostenible el núcleo de Benasque, a 1.180 metros, con Cerler, a 1.540 metros. Esta conexión facilitará los entrenamientos en altura para deportistas durante todo el año, ofreciendo dos localizaciones a diferente altitud comunicadas por un transporte limpio. Aunque su función principal en invierno será el acceso a las pistas de esquí, el telecabina está diseñado para operar todo el año. "En verano ya estamos pensando en las rutas posibles de, sobre todo, bicicleta de montaña y bicicleta de descenso", afirma Mora. La idea es desestacionalizar su uso y potenciar el turismo activo también en la temporada estival. La infraestructura facilitará el acceso a puntos de gran atractivo paisajístico como el Rincón del Cielo, que ofrece unas vistas espectaculares y es ideal para visitas familiares. También acercará rutas de senderismo populares, como la de los Tres Barrancos, permitiendo a los visitantes dejar el coche en Benasque y moverse de una forma más cómoda y respetuosa con el medio ambiente por el término municipal. El proyecto, diseñado por Leitner, ha supuesto una inversión de unos 17 millones de euros, dentro del Plan Pirineos del Gobierno de Aragón. El telecabina monocable desembragable contará con 53 cabinas de 10 plazas cada una, lo que le otorga una capacidad para transportar a 2.400 personas por hora. El trayecto entre Benasque (cota 1.135 m) y Cerler (cota 1.504 m) se completará en aproximadamente 5 minutos y 47 segundos, una revolución para la movilidad del valle.
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