Cope Zaragoza
El duelo perinatal sigue siendo uno de los grandes silencios en nuestra sociedad. Cada año, miles de familias en España pierden a su bebé y se enfrentan a un dolor a menudo invisible y sin reconocimiento social, un proceso que el coordinador de investigación de SATSE-CIDEFIB, Antonio González, define como un “duelo desautorizado”. Esta invisibilidad se refleja incluso en el lenguaje, al no existir una palabra para los padres que pierden un hijo, a diferencia de 'huérfano'. Para cambiar esta realidad, el sindicato de enfermería SATSE ha impulsado en Baleares el proyecto Efecto Mariposa. Esta iniciativa pionera busca formar a las matronas para mejorar la atención, la comunicación y el acompañamiento a las familias que atraviesan estos momentos a través de una metodología innovadora. El proyecto se diferencia por su acercamiento a las familias reales y a asociaciones como Estel del Cel, así como por su metodología. Se utiliza la simulación clínica con actores que interpretan situaciones muy realistas para favorecer un aprendizaje experiencial. Además, el programa incorpora una vertiente de investigación cuantitativa y cualitativa para analizar el abordaje de las matronas en Baleares ante la muerte perinatal. Las simulaciones se centran en habilidades no técnicas y se desarrollan tras una rigurosa formación online. Durante las sesiones, las matronas afrontan casos secuenciales de unos 15 minutos que recrean la comunicación de malas noticias o la despedida del bebé. Posteriormente, dedican entre 45 y 60 minutos a una reflexión profunda sobre su actuación y los puntos de mejora. En Palma, se ha dado un paso más con la creación de un espacio específico en el cementerio de San Valentín para el duelo perinatal. Para las familias, “tener un espacio donde recoger esa sensibilidad y ese momento de reencuentro y de reconexión [...] es esencial”, explica González. Este lugar permite a los padres tener un sitio donde recordar a su hijo, algo fundamental en un proceso donde el tiempo para conocer y despedirse es extremadamente corto. Este tipo de iniciativas no solo ofrecen consuelo, sino que también son cruciales para visibilizar y normalizar la muerte, ayudando a romper el tabú social que todavía la rodea. El espacio físico se convierte en un símbolo que valida el dolor de las familias y lo saca del ámbito privado para darle el reconocimiento que merece en la sociedad.
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