Collector
Hacer deporte puede envejecer tu rostro: la ‘cara de corredor’ que preocupa a los expertos | Collector
Hacer deporte puede envejecer tu rostro: la ‘cara de corredor’ que preocupa a los expertos
COPE

Hacer deporte puede envejecer tu rostro: la ‘cara de corredor’ que preocupa a los expertos

El deporte es uno de los mejores tratamientos de belleza que existen, pero, dependiendo de cómo se practique, también puede acelerar el envejecimiento facial. Así lo explica la doctora Ana Cristina Molina, especialista en medicina estética, quien matiza que, aunque la práctica deportiva mejora la circulación, oxigena la piel y drena los poros, sus efectos no siempre son positivos. El principal problema no es el deporte en sí, sino factores como entrenar al aire libre sin protección solar. La doctora Molina advierte que esta práctica “es probablemente lo que más envejece la piel, mucho más que la edad”. De hecho, se calcula que hasta el 80% del envejecimiento facial visible está relacionado con el sol. Por ello, acciones como salir a correr sin crema, jugar al golf o nadar sin una protección solar resistente al agua son un “error muy común”. Además de la exposición solar, los deportes muy intensos, especialmente los de resistencia de cardio, pueden provocar la pérdida de grasa facial. Este fenómeno se traduce en un aspecto más cansado o envejecido del rostro, un efecto que los expertos han bautizado con un nombre muy gráfico. Este efecto es conocido en medicina estética como “cara de corredor”. Según la especialista, estas personas “están perfectas, pero la cara pierde volumen porque se adelgaza el paquete adiposo malar superficial”. Esto provoca un aplanamiento del pómulo, un aumento del surco nasogeniano, un aspecto hundido de la mejilla y una ojera más evidente. Para contrarrestar la pérdida de volumen, la medicina estética ofrece soluciones como los rellenos de ácido hialurónico. La doctora Molina subraya que el objetivo no es transformar la cara, sino “reponer ese volumen que hemos perdido”, aplicando un enfoque muy natural que es especialmente demandado por los pacientes deportistas. Estos tratamientos son totalmente compatibles con el entrenamiento, aunque se recomienda esperar 24 o 48 horas para evitar la inflamación. La clave, según la experta, es la combinación: “El deporte te pone bien por dentro y la medicina estética te ayuda a reflejarlo por fuera”. A nivel de cuidados básicos, la rutina para un deportista debe incluir tres pasos imprescindibles: protector solar todos los días, limpieza de la piel después de entrenar para evitar acné o irritaciones, y una buena hidratación, tanto interna como externa. Como complemento, se pueden añadir antioxidantes como la vitamina C. La piel no es la única que sufre; el pelo y el cuero cabelludo también se ven afectados por el ejercicio y el sol. La doctora Molina insiste en una idea clave: “Igual que protegemos la piel, deberíamos empezar a ver el cuero cabelludo como una extensión de la piel”, ya que está expuesto a las mismas patologías. El sudor, aunque no es malo en sí mismo, contiene sales y tiene un pH que, si se mantiene mucho tiempo, “puede resultar algo irritante”. Si el sudor se acumula, algo frecuente en quienes entrenan a diario, puede provocar irritación, picor o descamación y alterar la microbiota de la piel. Esta alteración puede derivar en problemas como dermatitis seborreica o foliculitis, generando una inflamación que, a su vez, “es un factor que puede contribuir a la caída del cabello”. Además, el sol daña la fibra capilar, dejando el pelo más seco y frágil. Para evitar estos problemas, la especialista ofrece cuatro consejos prácticos: usar gorra o fotoprotección capilar al aire libre, aclarar el pelo después del ejercicio, utilizar champús adecuados de uso frecuente y, en épocas de más sol, aplicar productos que hidraten y protejan el cabello. En definitiva, cuidarse no consiste en elegir entre salud y estética. La doctora concluye con una reflexión final: “Puedes estar en forma, verte bien y mantener una imagen saludable, pero hay que hacerlo con cabeza”. La clave está en entender que ambas van de la mano.

Go to News Site