COPE
Las obras de reparación del colector subterráneo hundido en la avenida Miguel Induráin de Murcia, que se extienden ya por cinco meses, afrontan un enemigo impredecible: la lluvia. La simple previsión de precipitaciones como la de esta tarde en la capital murciana obliga a alterar los planes de trabajo en una infraestructura clave que recoge las aguas pluviales de la zona norte y oeste de la ciudad, generando retrasos que comprometen la fecha de finalización prevista para finales de septiembre. El principal motivo de la paralización es la seguridad de los operarios. Según explica Sergio Pascual, director de Planificación, Proyectos y Obras de Aguas de Murcia (EMUASA), se han establecido protocolos estrictos para evacuar al personal antes de que comiencen las lluvias. "Lo primero es la seguridad de los trabajadores", subraya Pascual. La zanja, de 100 metros de largo por 10 de ancho y 8 de profundidad, se inunda por completo durante los episodios de lluvia, haciendo imposible cualquier labor en su interior. Para ello, la empresa cuenta con controles por todo el término municipal que permiten anticipar la llegada de las precipitaciones con tiempo suficiente. Aunque no se pueda trabajar en la zanja, sí se avanza en "otras labores complementarias, siempre y cuando la lluvia lo permita", aclara el responsable de la obra. El problema no termina cuando deja de llover. El agua acumulada debe ser achicada con bombas, pero el verdadero reto es la limpieza de los sedimentos y toallitas que arrastran las lluvias. Este proceso retrasa la reanudación de los trabajos principales. "Perdemos en torno a dos días de media para volver a reiniciar los trabajos de la reparación", lamenta Pascual. Las toallitas, un problema recurrente, no solo ensucian la zona de trabajo, sino que también "suelen atrancar" las bombas de achique, lo que añade más complicaciones y demoras a las ya existentes. A pesar de los contratiempos, el equipo de la obra mantiene el objetivo de finalizar a finales de septiembre, aunque Pascual admite que es algo que no puede "controlar". Mientras tanto, EMUASA aprovecha la intervención para realizar mejoras adicionales. "No solo vamos a reparar el tramo que hay mismo averiado, sino aprovechando esta avería para rehabilitar todos los metros que podamos", afirma. Estos trabajos preventivos, que se realizan aguas arriba y aguas abajo del hundimiento, buscan realizar una rehabilitación integral de la infraestructura para "que no vuelva a ocurrir esta situación". Además, se está inspeccionando el resto del colector en busca de otros posibles puntos delicados para anticiparse a futuras averías.
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