COPE
El caso de Pilar, una paciente que ha logrado perder 20 kilos en poco más de un año, ilustra el auge de Ozempic como herramienta para adelgazar. Aunque es un fármaco diseñado para la diabetes tipo 2, su popularidad para la pérdida de peso ha crecido exponencialmente, a pesar de su precio, que oscila entre los 120 y 140 euros. Pilar relata en 'La Tarde de COPE' que su endocrina le recetó el tratamiento debido a un sobrepeso de 20 kilos que afectaba a su salud y que no conseguía reducir "ni con dieta ni con ejercicio". El impacto de Ozempic y otros fármacos similares como Wegovy o Mounjaro ya se refleja en los hábitos de consumo. Según un estudio de Worldpanel by Numerator, el 6% de los hogares españoles ya utiliza estos tratamientos, lo que ha provocado una reducción del 4% en el gasto de la cesta de la compra. La razón es sencilla: el medicamento reduce el apetito y, por tanto, la cantidad de comida que se adquiere. El doctor Antonio Escribano, especialista en endocrinología y nutrición, ha explicado en el programa de COPE presentado por Pilar García Muñiz que la reducción del apetito es un "hallazgo casual", ya que el medicamento es para la diabetes. Advierte que, aunque se ha popularizado para tratar la obesidad, "no es exactamente su indicación". El principal problema, según el doctor, reside en "los efectos secundarios que tiene y los que posiblemente vaya teniendo". Entre los riesgos descritos en el prospecto, Escribano enumera trastornos digestivos como vómitos y diarreas, pero también complicaciones más serias como "pancreatitis, problemas de vesícula, a veces problemas de la vista, parálisis intestinal". De hecho, el doctor señala que en Estados Unidos ya se están formando plataformas de afectados para "pedir alguna indemnización" porque no se advirtió de estos riesgos con suficiente claridad. El doctor Escribano es tajante al afirmar que Ozempic no adelgaza por sí mismo, sino que limita el apetito, lo que lleva a la persona a comer menos. "Se pierde peso porque se come menos, no porque el medicamento haga que se pierda peso", aclara. Considera que, salvo en casos extremos como la obesidad mórbida, donde se usan tratamientos como la cirugía bariátrica, no se justifica su uso. Sin embargo, la advertencia más contundente del especialista se centra en lo que ocurre al abandonar el tratamiento. Escribano lo describe como "una cosa que es terrible, que es el efecto rebote", y explica que cuando los pacientes dejan el fármaco, "vuelven a tener el mismo apetito que antes, y a veces bastante más, con lo cual recuperan fácilmente lo que han perdido". Un informe de consumo, analizado en el programa por la periodista Ana Huerta, detalla que los usuarios de Ozempic no solo compran menos, sino que cambian sus preferencias. Disminuye la compra de productos con más calorías como chocolates, snacks o patatas fritas, así como bebidas alcohólicas. En su lugar, priorizan alimentos más saludables como frutas y proteínas, descartando los ultraprocesados. Para el doctor Escribano, este cambio no es una consecuencia directa del fármaco, sino del contexto en el que se usa. "Esta gente sigue una dieta también, lo que pasa es que el fármaco les facilita hacerla, nada más", sostiene. Mientras dura el tratamiento, comen menos y mejor, pero la base sigue siendo una pauta dietética externa. El endocrino se muestra muy crítico con el uso de Ozempic para fines estéticos, como "para una boda dentro de 15 días o para un bikini". Recuerda que a lo largo de su carrera ha visto más de veinte fármacos para el sobrepeso que "al principio eran milagrosos" y finalmente "todos están prohibidos" por sus efectos perjudiciales. Por ello, insiste en que la verdadera solución es otra: "La solución de la obesidad es aprender a comer, menos y mejor, cosa que se hace con voluntad". Finalmente, el doctor Antonio Escribano llama a la prudencia y a no dejarse llevar por soluciones que parecen mágicas. Critica la prisa con la que se ha acogido el fármaco, nombrado "medicamento del año", y concluye con una reflexión sobre la importancia de esperar para ver las consecuencias reales a largo plazo: "Vamos a ver qué pasa con este medicamento cuando pasen 10 años".
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