ABC
La ironía que escupe ese ácido que tanto nos gusta porque provoca nuestra sonrisa de hiena satisfecha, sólo puede manar cuando desde nuestra espalda cuelga un zurrón cargado de cultura general de gama premium. Por ejemplo, un disparo como el que se le atribuye a Pío Cabanillas , aquello de «¡cuerpo a tierra, que vienen los nuestros!», demuestra fina inteligencia, alta cultura y notable elegancia para lanzar un plomazo entre los ojos así de certero. Hoy, ningún político (o casi ninguno) sería capaz no ya de superar, sino de igualar un latigazo de esa categoría. Vivimos tiempos mediocres y nuestros dirigentes, si leen algo, supongo que serán paparruchas de esas que nos venden como «inspiradoras». ¿Y qué coño inspirarán esas... Ver Más
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