Ultima Hora Mallorca
La tragedia ocurrida en la Cala Mandia no es solo un accidente fatal; es también el reflejo de una carencia que se repite con demasiada frecuencia en nuestras costas: la ausencia de socorristas en determinadas playas. Un hombre alemán de 56 años perdió la vida tras intentar salvar a un joven de 19, que logró sobrevivir. Quien acudió en su ayuda, no. Los hechos se produjeron en una playa que en ese momento carecía de vigilancia. Este dato, lejos de ser accesorio, resulta determinante. Porque cuando el mar se complica -y lo hace incluso en días aparentemente tranquilos-, cada minuto cuenta. Y esos minutos, en Cala Mandia, dependieron exclusivamente de la iniciativa de un bañista convertido en rescatador improvisado. No es la primera vez que en Mallorca se produce una tragedia en un tramo sin socorristas. Cada verano, la Isla recibe a miles de visitantes que presuponen la existencia de medidas básicas de seguridad en las playas. La cobertura es irregular y, en demasiadas ocasiones, insuficiente.
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