Ultima Hora Mallorca
El poeta herrero era un mocetón de unos veinticuatro años, avispado y robusto, pelinegro y de ojos del propio color, de nariz aguileña, de fisonomía osada, franca y expresiva. Francisca su madre, que le había esperado para la cena, le recriminó llegar tarde, pues estaba impaciente. En cambio, el joven, venía alegre y tan pronto se acercó a la pequeña estufa donde estaba la cena frugal, dijo que apostaba a que se trataría de las patatas guisadas que tanto le gustaban, hechas con buen aceite.
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