La Opinión de Murcia
El azúcar, la radiación solar, el tabaquismo, el estrés crónico, el insomnio, los fritos y la bollería industrial nos roban el colágeno, es decir, aceleran el envejecimiento. A estos sospechosos habituales se une ahora un nuevo factor: las personas tóxicas. Según un estudio publicado por la revista científica PNAS, los vínculos sociales negativos aceleran el envejecimiento biológico y la morbilidad. En concreto, nuestro ritmo de envejecimiento se incrementa en un 1,5% y por cada persona tóxica nos caen encima nueve meses. Contando a su jefe, a su cuñado, a su vecina cotilla y al compañero de trabajo envidioso, tiene usted tres años más de los que revela su DNI. El estudio solo salva de la quema a los cónyuges: la ciencia no ha logrado probar que una pareja tóxica perjudique la salud. La razón: el amor puede terminar, pero jefes, cuñados, vecinos y compañeros de trabajo suelen permanecer en nuestra vida «hasta que la muerte nos separe».
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