El Plural
Vox y su prioridad nacional copan la conversación política estos días. El Partido Popular ha vuelto a ceder a los de Santiago Abascal que su agenda antimigratoria sea el centro del debate. Alberto Núñez Feijóo sigue una senda que el PP tomó en 2018 en Andalucía, y que sigue recorriendo ahora, obligado por los resultados de las urnas. La discriminación a los migrantes en el acceso a las ayudas sociales y la vivienda pública ha sido ahora la llave de la investidura en Extremadura y Aragón. Lo será próximamente en Castilla y León y, previsiblemente, también tras las elecciones en Andalucía del próximo 17 de mayo. Todo ello para allanar el camino a que Feijóo, si lo necesita, pueda contar con los votos de Vox para llegar a La Moncloa, en el caso de que las matemáticas resulten tras las generales del próximo año. Pero para entender el camino que culminaría con la ultraderecha en un Gobierno central, conviene echar la vista atrás, y hacerlo ahora, antes de que ocurra. Hay que analizar cómo y en qué ha ido cediendo terreno el PP. Porque de poco sirve alertar de que los postulados de Vox, que ya aceptan como propios en Génova, además de ilegales, van en contra de la lucha feminista, el movimiento LGTBI o los derechos de los migrantes. Sirve de poco, teniendo en cuenta que los de Abascal han hecho oídos sordos a esas críticas, y han desarrollado una estrategia de presión consistente y continuada, consiguiendo que el PP caiga poco a poco en sus redes. 2018: Moreno Bonilla abre la veda de Vox El camino se abrió en dieciembre de 2018, después de las elecciones al Parlamento de Andalucía. En ellas ganó el popular Juanma Moreno Bonilla, pero necesitó buscar aliados para gobernar la Junta, al no haber llegado a la mayoría absoluta. Esto marcó la primera vez que Vox condicionó un Gobierno del PP. En ese primer pacto de investidura no tuvieron que darles ningún asiento en San Telmo, ya que entonces la ultraderecha era la quinta fuerza en Andalucía y Moreno Bonilla pudo acordar un Gobierno de coalición con Ciudadanos, cuando el PP todavía defendía mirar al centro y no a la extrema derecha. Aún así, Vox obligó al PP a una serie de compromisos a cambio de apoyar la investidura de Moreno en la Cámara regional. Aunque entonces lo que unía a las tres derechas era el deseo de poner fin a cuatro décadas de Gobiernos socialistas, ese "Acuerdo entre el Partido Popular y Vox para la investidura del presidente de la Junta de Andalucía" dejó entrever el marco que la ultraderecha iba a obligar a comprar al PP en los años siguientes. El documento incorpora varias de las marcas ideológicas de la ultraderecha, y resume muy bien la estrategia de ir 'de la medida al eslogan'. Por ejemplo, en la "libertad educativa" y el derecho de los padres a excluir a sus hijos de actividades complementarias "cuando sean contrarias a sus convicciones", que...
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