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La salud mental masculina: el problema invisible que se detecta tarde
El Plural

La salud mental masculina: el problema invisible que se detecta tarde

La salud mental ha ganado protagonismo en el debate público en los últimos años, impulsada por una mayor conciencia social, una progresiva normalización emocional y el impacto de situaciones globales que han puesto el bienestar psicológico en primer plano. Sin embargo, no todos los problemas se detectan con la misma facilidad ni afectan de igual forma a todos los grupos. En este contexto, los hombres representan un caso especialmente relevante. Aunque tradicionalmente se ha considerado que sufren menos trastornos como la ansiedad y la depresión, cada vez hay más evidencias que apuntan a un fenómeno distinto: una importante infradetección clínica, una menor expresión emocional y una tendencia a ocultar el malestar bajo otras formas menos evidentes. El resultado es un patrón que preocupa a los especialistas. Los hombres no solo tienden a consultar menos, sino que además lo hacen más tarde, cuando el problema ya está más avanzado. Esta combinación de consulta tardía, síntomas ocultos y menor visibilidad convierte la salud mental masculina en un reto silencioso para los sistemas sanitarios. Un problema que existe, pero no siempre se ve El Dr. Sergio Benavente, jefe asociado del Servicio de Psiquiatría y Psicología Clínica del Hospital Universitario Infanta Elena, explica: "Es cierto que algunos trastornos, sobre todo la depresión y la ansiedad, se diagnostican con más frecuencia en mujeres, pero eso no significa que los hombres tengan menos sufrimiento mental". En este sentido, insiste en que la diferencia no está tanto en la existencia del problema como en su detección. "Lo que sabemos es que en ellos hay más infradetección, más consulta tardía y, a menudo, formas de presentación menos 'clásicas'", añade. Esta idea resulta clave para entender por qué muchos casos pasan desapercibidos: no responden a los patrones habituales que se asocian a los trastornos mentales, lo que dificulta su identificación tanto por parte del entorno como del propio paciente. De hecho, como subraya el especialista, "algunos estudios han mostrado que cuando se tienen en cuenta estas manifestaciones menos típicas, la diferencia entre hombres y mujeres se reduce mucho". Esta observación refuerza la idea de que el problema no es tanto de menor incidencia como de menor reconocimiento. Por qué los hombres consultan menos y más tarde Uno de los elementos centrales de este fenómeno tiene que ver con el contexto sociocultural. Tal y como explica el Dr. Benavente, "el principal factor es sociocultural. Muchos hombres han sido educados en ideales de autosuficiencia, control y resistencia al malestar, y eso choca con la idea de pedir ayuda psicológica o psiquiátrica". Este aprendizaje influye de manera directa en la forma en que se perciben los síntomas. En lugar de interpretarse como señales de alerta que requieren atención, el malestar se vive como algo que debe gestionarse en solitario, reforzando la autosuficiencia aprendida, el rechazo a la ayuda y la negación del problema. "A eso se suma el estigma, la tendencia a minimizar los síntomas, el miedo a ser percibidos como vulnerables y una menor disposición a verbalizar el sufrimiento", añade el...

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