Cope Zaragoza
Enseñar a los menores a gestionar la frustración es fundamental para su desarrollo. Esta es la principal conclusión del espacio 'Escuela de Familias', que ha contado con la participación de Raimon Pelach, de la Asociación Navarra de Pediatría, y el testimonio de la judoka olímpica Ariane Toro. Ambos han destacado la importancia de centrarse en el proceso y el disfrute por encima del resultado, ya sea en el deporte, en los estudios o en la vida. El ejemplo más claro lo ha ofrecido Ariane Toro, reciente medalla de bronce en un campeonato europeo de judo. La deportista de élite ha sorprendido al confesar cuál fue el combate que más disfrutó de la competición. “Es curioso, pero el combate que más disfruté es el que perdí, las semifinales. Fue un combate muy disputado, fue un combate largo, fue un combate muy, muy de tú a tú, donde estaba ahí la balanza para mí, para ella, y realmente disfruté mucho mucho ese combate, aunque finalmente lo perdí”. Toro ha explicado que, aunque lógicamente se está “más contenta” cuando se gana, lo esencial es el proceso. “Cuando tú disfrutas de lo que haces, creo que todo es más fácil”, ha afirmado. De hecho, ha relatado que en otras fases del torneo no tuvo “las mejores sensaciones del mundo” a pesar de ganar, mientras que en la semifinal que perdió se sintió “muy, muy, muy tranquila, muy centrada y y disfrutándolo mucho”. Por ello, concluye que “a veces el resultado, pues, no no influye tanto en el en el disfrute”. El pediatra Raimon Pelach ha suscrito completamente el mensaje de la judoka, asegurando que es una lección de vida fundamental. “Si disfrutas de lo que haces, ya eres feliz”, ha añadido. Pelach subraya que en la educación de los niños es clave enseñarles a “saber frustrarse” y también a “saber divertirse” y hasta a “saber aburrirse”. Según el experto, es crucial preparar a los menores para los “momentos negativos” que encontrarán en la vida, ya sea en la escuela, en la alimentación o en sus estados de ánimo. Pelach ha insistido en que este aprendizaje debe comenzar desde pequeños, ya que los niños “son auténticas esponjas”. “Si de pequeños enseñamos esto, fenomenal”, ha comentado, destacando la naturalidad con la que Ariane Toro transmite su vivencia. El pediatra también ha señalado la importancia de que los niños entiendan que no todo les va a gustar siempre y que no tienen por qué tener la misma sintonía con todo el mundo, preparándolos así para las diferentes relaciones sociales que establecerán. El mensaje, según los expertos, no es solo para los niños, sino principalmente para los adultos, ya sean padres, profesores o entrenadores. La labor del adulto es “enseñar”, porque aunque en los buenos momentos “es muy fácil ser feliz”, lo verdaderamente formativo es “saberlo aplicar en momentos malos”. Por ello, es fundamental que los mayores se pregunten “¿cómo te has sentido?” o “¿qué tal te has encontrado?” en lugar de centrarse únicamente en si el niño ha ganado o ha perdido. Ante un niño que se frustra porque no le sale un ejercicio, Pelach recomienda que “lo más importante es el acompañamiento”. El mensaje debe ser “siempre en positivo”, con frases como “no te preocupes, cariño, las cosas cuestan” o “lo conseguirás”. Este refuerzo positivo, enseñado desde pequeños, ayuda a los niños a gestionar mejor sus emociones y a funcionar bien en la vida. Esta actitud es especialmente relevante en el ámbito deportivo. Pelach ha explicado que, cuando un niño comete un fallo, instintivamente “no miran al entrenador, miran al padre o a la madre que sabe que están en la grada”. La reacción de los padres es determinante: un gesto de reprobación puede provocar que el niño vuelva a fallar, mientras que “una sonrisa, ánimo, sigue, no pasa nada” le dará confianza. El pediatra ha concluido que el papel del adulto es saber actuar en el momento para “educar, ayudar y acompañar” de la mejor manera posible.
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