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Nora, la niña de Bilbao que aprendió lengua de signos por sus abuelos y ahora pide que se enseñe en los colegios | Collector
Nora, la niña de Bilbao que aprendió lengua de signos por sus abuelos y ahora pide que se enseñe en los colegios
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Nora, la niña de Bilbao que aprendió lengua de signos por sus abuelos y ahora pide que se enseñe en los colegios

Nora tiene 10 años, es de Bilbao y aprendió lengua de signos para poder comunicarse con sus abuelos sordos. Lo que para ella nació como una necesidad familiar se ha convertido ahora en una reivindicación que se ha hecho viral: que cualquier alumno pueda aprender Lengua de Signos Española en el colegio. La niña bilbaína apoya la campaña del movimiento ‘Signos que cambian el mundo’, impulsado por el activista sordo Marcos Lechet, que reclama que la LSE se incorpore como asignatura optativa en colegios e institutos. El movimiento recuerda que existe una ley desde 2007 que permite avanzar en este sentido, pero denuncia que, casi dos décadas después, esta posibilidad sigue sin estar disponible para el alumnado en Euskadi. Nora llevó la realidad de las personas sordas a un conocido programa de televisión de talentos, donde cantó en lengua de signos para su abuela y emocionó. Desde entonces, su historia ha circulado con fuerza en redes sociales. Su mensaje es sencillo: lo que ella ha aprendido para poder hablar con sus abuelos no debería ser una excepción, sino una opción al alcance de cualquier estudiante. Según la plataforma, más de 1,2 millones de personas en España son sordas o tienen discapacidad auditiva. Para muchas de ellas, el desconocimiento generalizado de la lengua de signos sigue siendo una barrera en la educación, la sanidad, la administración o la vida cotidiana. El movimiento señala que Castilla-La Mancha es, por ahora, la única comunidad que ha empezado a incorporar la lengua de signos como asignatura optativa, aunque sólo en Bachillerato. Marcos Lechet resume la reclamación con una idea clara: España no necesita una nueva ley, sino cumplir la que ya existe y permitir que la lengua de signos pueda estudiarse en los centros educativos. La petición de Nora pone rostro infantil a una demanda de fondo: que la lengua de signos deje de verse como algo ajeno y se entienda también como una herramienta de inclusión, comunicación y convivencia. Aprender a comunicarse con quien no oye también es una forma de escuchar.

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