Diario de Noticias
Groucho Marx revive en Extremadura, Aragón y en la Audiencia Nacional. María Guardiola, Jorge Azcón y Mariano Rajoy cambian sus principios porque tienen otros. Aquella bravata de la presidenta extremeña para prescindir de Vox por xenófobo se cuela por el sumidero del ansia de poder, abrazando una hiriente prioridad nacional. Aquel desdén hacia la impericia institucional de una endeble ultraderecha aragonesa para así alcanzar un gobierno en solitario se transmuta, como cruel efecto boomerang, en una mayor cesión de poder para tu incómodo socio. Aquel apoyo inquebrantable en las redes al tesorero encarcelado queda convertido ante la jueza en mero desprecio y olvido.
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