El Plural
No es solo una disputa entre socios incómodos. Lo que está ocurriendo en decenas de ayuntamientos españoles es una operación política deliberada para trasladar al ámbito municipal un modelo de confrontación basado en la exclusión social, con el Partido Popular aceptando jugar en el terreno que le marca Vox. Según ha informado El País, la dirección de Vox ha ordenado a sus concejales dinamitar acuerdos con el Partido Popular si no asumen el principio de "prioridad nacional", un eufemismo que encubre discriminación institucional contra la población migrante en ayudas sociales, vivienda y servicios públicos. La instrucción es clara: sustituir las mociones del PP, forzar votaciones y, si no se aceptan sus postulados, votar en contra. La maniobra tiene menos que ver con la gestión local que con una estrategia de presión. Vox busca someter al PP a una elección tramposa: asumir postulados ultras o aparecer, según su marco discursivo, alineado con la izquierda. No pretende pactar, sino empujar a los conservadores hacia posiciones cada vez más radicalizadas. Más inquietante aún es el desplazamiento del discurso. Ya no se habla solo de preferencia en ayudas, sino de reservar determinadas prestaciones exclusivamente para españoles, una ruptura con principios constitucionales y con pilares del Estado social. Vox y PP están alineados en la idea del rechazo al proceso de la regularización, sin embargo, se vuelve a dar la misma situación: Vox no busca consensuar, sino que busca presentar enmiendas de sustitución al texto de los populares. "En caso de que no las acepten, debemos votar en contra. Y el discurso debe recoger el contenido de nuestras enmiendas", expresa la circular a la que ha tenido acceso El País. Los ayuntamientos como laboratorio de exclusión La ofensiva ha llegado después de que esta doctrina haya empezado a filtrarse en pactos autonómicos en Extremadura y Aragón. Ahora la extrema derecha intenta convertir cada pleno municipal en un escenario para normalizar una idea que rompe con principios básicos de igualdad: que el acceso a derechos dependa del origen. El problema político no es solo Vox. Es que el PP, lejos de levantar un cordón democrático claro, vuelve a moverse en la ambigüedad. Los populares en vez de dar un golpe en la mesa y poner ciertos límites han decidido agachar la cabeza y acatar órdenes. Esa cesión es precisamente la victoria buscada por la ultraderecha. En la misma línea, el jueves plantearon en la Cortes Valencianas una proposición no de ley para conseguir que los populares reconozcan la "prioridad nacional". A su vez, el viernes presentaron iniciativas parecidas en los parlamentos navarro y murciano. Vox marca el rumbo La paradoja es que Vox reta al PP mientras lo condiciona. Cada órdago ultra funciona como un examen de lealtad ideológica para los populares. A su vez, la próxima meta para los de Abascal son las elecciones andaluzas del 17 de mayo, donde espera volver a poner la "prioridad nacional" como su objetivo más preciado. Cuando Santiago Abascal convierte la "prioridad nacional" en línea roja de cualquier negociación...
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