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Francisco Marhuenda se descubre como pintor: «Valoro mucho el arte figurativo, pero no es lo mío» | Collector
Francisco Marhuenda se descubre como pintor: «Valoro mucho el arte figurativo, pero no es lo mío»
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Francisco Marhuenda se descubre como pintor: «Valoro mucho el arte figurativo, pero no es lo mío»

Conocido es Francisco Marhuenda como periodista —hoy dirige el diario 'La Razón'—, con una larga y brillante trayectoria en su haber. Pero ahora nos descubre una nueva faceta, la de pintor. «Yo he dibujado, casi desde pequeño -nos confiesa-, pero igual que pensaba que si escribía una novela no iba a ser Azorín o Miguel Delibes , por ejemplo, en la pintura me pasaba lo mismo». Desde hace dos años, robándole horas al sueño, se ha dedicado a pintar intensamente: «Durante el día, estoy en el periódico y no puedo pintar. Pero, pinto por la noche , desde las 12 hasta las 3 de la madrugada». Esta labor era un tanto secreta, pero comenta: «Un buen día me dije a mí mismo "Paco, si te gusta pintar y tienes ya una edad, te puedes permitir que te critiquen. Lánzate". Además, no me molesta que me critiquen, incluso me gusta la crítica porque nadie lo hace todo bien». Según relata, «la galerista y marchante Carol Sepúlveda, vio algunos de mis cuadros, tengo más de cien, y me animó a que hiciera una serie. El galerista, el marchante es muy importante, me he dado cuenta ahora que me he metido de lleno en este mundo, aunque siempre me he relacionado con pintores, y leo muchos libros sobre arte. El artista, aunque yo soy bastante ordenado, es un poco caótico , necesita alguien de confianza, en quien apoyarse y que le oriente». El resultado de sacar a la luz su obra pictórica es 'Centro', que ha presentado a los medios, una selección de treinta y cinco cuadros. Sus obras pueden verse en su página web de artista, www.franciscomarhuenda.es , también en su perfil de Instagram, así como en la galería de Carol Sepúlveda de la calle Verónica 5 del barrio de Las Letras de Madrid, con cita previa, a través de www.theglobalartcompany.eu . La producción de Marhuenda se basa en la abstracción geométrica. Admira a Kandinsky, Mondrian, Miró o Modigliani, aunque matiza: «Lo cierto es que gustan casi todos los pintores. Mi inspiración es muy acumulativa, y voy más allá de su ideología o sus comportamientos personales. Por ejemplo, cuando me dicen que Picasso tenía una vida sexual deplorable, es verdad, pero no tiene nada que ver con su condición de gran pintor. No podemos estar cancelando. Si empezamos a cancelar, prácticamente nadie sobreviviría a la cancelación. Leni Riefenstahl, aunque apoyase a Hitler, no deja de ser una cineasta maravillosa. Lo importante es lo que tú aportes. En las grandes revoluciones pensamos en la política, pero las que transforman a la sociedad profundamente son las económicas, las industriales, las culturales. Consideremos el cambio que supuso el paso de los pintores de corte, no había más remedio para sobrevivir, al artista libre». Precisa que no tiene un método fijo de trabajo: «No tengo una idea preconcebida de lo que voy a hacer. Tengo un proceso creativo más o menos sobre la marcha, voy improvisando. Siempre llevo encima un compás, una regla, lápices y rotuladores [nos enseña la mochila, donde lleva también un ordenador, una libreta, y un libro sobre arte japonés]. Mire, aquí en este cuaderno tengo bocetos de los que luego pueden salir cuadros o no. El artista en cualquier disciplina del arte tiene que explorar, haciendo pruebas, equivocándose, yo soy muy cabezota, muy tenaz, debe ser por la parte aragonesa de mi madre. Aunque, eso sí, mi cabeza me lleva a hacer figuras abstractas. O deconstruidas. Y buscar una armonía de colores. El asunto de los colores me parece fascinante. Valoro mucho la figuración, por ejemplo, aprecio mucho a Antonio López, que me parece increíble, pero a mí me aburre la figuración, no es lo mío. Si pinto o dibujo cosas reales las deconstruyo, es mi tendencia natural». Y, añade: «Me resulta muy gratificante pintar. Una vez superado el síndrome del impostor y el miedo escénico, el pavor al lienzo en blanco, disfruto mucho, sobre todo porque me gusta. Creo que en cualquier actividad de la vida tienes que hacer aquello que te atraiga» . En buena medida, el eje de la muestra 'Centro' es el círculo, aunque otras obras introducen una mayor dinámica compositiva. Marhuenda nos da algunas claves de su producción: «Los colores son la diversidad del hombre, que es siempre imperfecto. No hay ningún ser humano perfecto, ni siquiera santa Teresa de Jesús o San Francisco de Asís… Y el círculo es Dios, lo que da coherencia a todo, a la variedad de colores. Soy creyente, pero no me imagino a Dios como una figura humana. Yo veo a Dios como un ser de luz. Ese círculo, aunque quizá pueda parecer un poco herético, es Dios, su capacidad generosa para entender la debilidad humana». No rehúye Marhuenda terciar en alguno de los asuntos hoy candentes, como la lucha de las galerías contra el IVA del arte : «Hay cosas que no entiendo. Eso no debía ser ni de izquierdas ni de derechas. Me parece impresentable que Urtasun no lo resuelva, aunque me llevo bien con él. Es mezquino, una de las cosas que debería hacer cualquier gobierno al margen de las ideologías es favorecer la creatividad. Hace un tiempo, me pidieron que hiciera una conferencia sobre las Humanidades y al prepararla descubrí que, en Estados Unidos, en muchas empresas tecnológicas no pocos altos cargos han estudiado Historia, Arte, carreras de Letras... Hay que favorecer el marco jurídico para que se pueda desarrollar la creatividad. No defiendo tanto que te den dinero, sino apoyo por la vía tributaria, o incrementar la ayuda para exponer». Y Francisco Marhuenda, muy ilusionado con el proyecto que tiene entre manos, una serie sobre Madrid deconstruido, rompe una lanza por la cultura española: «Hay mucho impulso creador. España es una enorme potencia cultural . Y sería bueno cuidar mucho el turismo cultural». Por su parte, su marchante, Carol Sepúlveda, subraya el carácter peculiar de esta incorporación al ámbito artístico: «Es poco habitual encontrar a un artista emergente con una obra tan construida y, al mismo tiempo, con una trayectoria vital tan consolidada fuera del arte. Esa combinación aporta una mirada distinta. Marhuenda irrumpe en el circuito con 65 años, algo que rompe ciertos códigos del mercado, pero lo hace con una propuesta sólida, coherente y con una clara vocación de continuidad».

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