El Periódico Extremadura
Las viejas dársenas industriales de Porto Marghera (Venecia) y Trieste, donde durante décadas latió uno de los corazones petroquímicos de Italia, encaran estos días un destino tan —o más— ambicioso que el de su pasado. Allí el Gobierno de Giorgia Meloni está estudiando un proyecto de gran envergadura para la creación de un polo europeo de almacenamiento y el procesamiento de materias primas críticas, incluido el litio, que Europa también busca ahora dentro de sus propias fronteras para reducir dependencias en sectores cada vez más voraces, como el del coche eléctrico o los dispositivos electrónicos. "No podemos permitirnos de depender de otros", ha repetido esta semana el ministro de la Industria, Adolfo Urso.
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