COPE
Vivimos en una época marcada por la prisa constante. La sensación de no llegar a todo se ha convertido en una especie de mantra diario para millones de personas en España. Trabajo, familia, obligaciones sociales y una avalancha continua de estímulos digitales generan una presión difícil de gestionar. A este ritmo se suma una cultura que empuja a ser cada vez más productivos. Hacer más en menos tiempo parece la norma, pero también es el origen de una frustración creciente. “No me da la vida” ya no es una frase puntual, sino una sensación compartida que refleja un problema más profundo. En este contexto, la psiquiatra Marian Rojas Estapé lanza un mensaje claro en su entrevista en Fin de Semana de COPE: el camino no pasa por hacer más, sino por hacer menos. Rojas explica que vivimos en “la cultura de la productividad constante con expectativas irreales”. Según señala, la sociedad actual exige demasiado: “Tienes que trabajar, hacer deporte, cuidarte, viajar, leer… es que el estándar es imposible”. Este exceso no solo genera cansancio, sino también ansiedad. “Estamos en una época donde tenemos ansiedad disfrazada de productividad”, afirma. Es decir, muchas veces no estamos siendo realmente eficaces, sino simplemente ocupados. La psiquiatra insiste en que no es un problema de falta de disciplina. “No es que estemos fallando nosotros, es que el cerebro no está diseñado para todo esto”, explica, apuntando a una sobrecarga mental constante. Frente a esta realidad, Marian propone un cambio de enfoque radical. “No le diría a la gente que hay que hacer más o ser más productivo, sino que hay que reducir, hay que quitar cosas, porque a veces no se puede y lo que hay que hacer es priorizar”, señala. La clave, según explica, está en aprender a decidir qué es realmente importante en cada momento. “El ‘no llego’ no se soluciona con velocidad, sino con criterio”, añade. Este proceso implica aceptar renuncias. No se puede estar en todo, y asumirlo es fundamental para la salud mental. “Priorizar requiere renunciar, y renunciar tiene que ser una decisión libre para salvar mi salud mental”, subraya. Uno de los aspectos más dañinos de esta dinámica es la culpa. Rojas advierte de que es un sentimiento muy presente en quienes sienten que no llegan a todo. “La culpa es venenosa”, afirma. Ese pensamiento constante de “debería haber hecho más” genera un bucle negativo que aumenta la ansiedad. “Es un pensamiento rumiativo que no sale de la cabeza y nos lleva a nuestra peor versión”, explica. Por eso, insiste en que cuando no se llega a todo, lo importante es no castigarse. “Cuando notemos que no llegamos, no sentir culpa”, recomienda. Otro de los puntos clave que plantea la psiquiatra es cambiar el foco: dejar de hablar de gestión del tiempo para centrarse en la atención. “Yo ya no hablo de gestión del tiempo, hablo de la gestión de la atención”, señala. Esto implica decidir conscientemente dónde poner el foco en cada momento. No se trata de hacer más cosas, sino de hacer mejor lo que realmente importa. Además, recomienda técnicas sencillas como escribir tareas en papel para liberar la mente. “Cuando todo está en la cabeza hay caos”, explica. Externalizar ayuda a reducir la carga mental y ganar claridad. El mensaje final de Rojas es claro y directo: aceptar los límites es liberador. “No vas a llegar a todo porque nadie llega”, afirma. Lejos de ser una derrota, asumirlo permite vivir con menos presión y más equilibrio. “El problema no es tu capacidad, es el volumen y las expectativas”, añade. En definitiva, en un mundo que empuja a correr más rápido, la propuesta de la psiquiatra va en dirección contraria: parar, reducir y priorizar. Una receta sencilla, pero cada vez más necesaria para recuperar el control de la vida cotidiana.
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