COPE
León XIV llama a revitalizar el proyecto europeo desde sus raíces humanistas y cristianas en un encuentro que ha mantenido con miembros del Partido Popular Europeo (PPE), a quienes ha alertado de los peligros de los populismos y el elitismo político. En su discurso a los europarlamentarios del PPE, el Santo Padre recuerda que la Unión Europea surgió como una urgencia para “impedir que el continente volviera a caer en un conflicto devastador” como el de las dos guerras mundiales, recalcando la necesidad de promover la unidad para ahuyentar las divisiones. El Papa ha instado a los políticos europeos mirar hacia el bien común en sus decisiones por encima de las ideologías, que a juicio de León XIV “son una deformación de la realidad que terminan sometiendo a la persona humana a un proyecto artificial, anulando sus aspiraciones de libertad, felicidad y bienestar”. De hecho, el obispo de Roma recuerda que fueron precisamente “los grandes proyectos ideológicos” los responsables de las divisiones y destrucción de Europa en el siglo XX. En este sentido, el Papa ha recalcado que en política, la persona debe estar en el centro “con su dignidad, su sentido del derecho, su búsqueda de la belleza y su voluntad de verdad y justicia”. Para León XIV los dos peligros del bien común en este ámbito son “el populismo que busca consenso fácil y el elitismo que actúa sin consenso social”. Frente a ello, el Pontífice reclama a los parlamentarios europeos poner en práctica el nombre de su grupo y hacer una política “verdaderamente popular”, basada en “el tiempo, el diálogo, la participación y el amor a la verdad”. A su vez, les ha animado a mostrarse cercanos a los ciudadanos en un contexto de “triunfo digital”. De ahí que el Santo Padre proponga un regreso a lo “analógico” para que esa presencia sea real. “Esta cercanía es el mejor remedio contra una política basada en gritos y consignas, incapaz de responder a los problemas cotidianos”, ha sostenido. El PPE, identificado en sus principios con los valores cristiano-democráticos, hace que el Papa les invite a “redescubrir la herencia cristiana sin caer en el confesionalismo, manteniendo la distinción entre la misión profética propia de la Iglesia y la acción política concreta”. Y es que para León XIV, ser cristiano no implica imponer una religión, sino “permitir que el Evangelio ilumine decisiones difíciles, incluso cuando no generen aplauso inmediato”. Al hilo de esta premisa, el Papa subraya que algunas políticas que deben ponerse en marcha en la política europea son medidas para que haya “condiciones dignas de trabajo en un mercado cada vez más deshumanizante, apoyo a la creatividad humana, y respuestas a la crisis demográfica que según se manifiesta en el temor creciente a formar una familia y tener hijos”, opina el obispo de Roma. No se ha olvidado el Sucesor de Pedro de la migración, que ha de abordarse “con humanidad y realismo, cuidando a quienes sufren, pero sin ignorar las capacidades reales de acogida e integración”. También ha reclamado abordar desafíos globales como “el cuidado del medio ambiente y el desarrollo de la inteligencia artificial”.
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