Cope Zaragoza
El Sevilla está en llamas. La derrota ante el Levante ha encendido todas las alarmas en Nervión. Con el equipo abriendo descaradamente las puertas del descenso, la locura se ha desatado. El presidente, Del Nido Carrasco, está sentenciado por la afición; el director deportivo, Antonio Cordón, tiene los días contados después de firmar uno de los trabajos más ridículos que se recuerdan; y el entrenador, que acaba de llegar, se ha colocado en el centro del huracán. Su aportación ha sido muy escasa y dentro del club empiezan a señalar la escasa reacción que ha provocado. El fin de semana podría clavarle otro puñal en el pecho al equipo. La visita a Pamplona será clave para examinar las constantes vitales que le quedan. ¿Podría una derrota ante Osasuna llevarse por delante a Luis García? No lo duden. En manos de Junior y Cordón, el disparate siempre está a la vuelta de la esquina. No hay proyecto, no hay plan, por lo que todo podría ocurrir. Hoy le han preguntado al entrenador por una posible destitución y casi le da un patatús: “¿Me estás preguntando por la destitución? Un entrenador que lleva tres puntos en tres partidos... No es muy bueno, pero no es una ruina. Me has dejado helado. No leo nada de nada. Eso sería el caos total, la locura del fútbol. Los equipos tendrían 10 entrenadores todos los años. Otra derrota sería un problema, pero así estamos ocho equipos de la categoría. Cuando llegué ya estaba el problema y ahora lo intento solucionar”. Luis García empieza a ser devorado por este insólito club. Mientras, asegura que lo está dando todo: “Me estoy dejando la vida, no creo que haya echado más horas nunca, parezco un autista. Me meto en mi mundo y no salgo de ahí. No conozco Sevilla, no la he pisado porque se necesita mi cien por cien. Me estoy dejando todo y mi cuerpo técnico igual. No sale como queremos, pero tampoco es un desastre. Llevamos tres partidos y tres puntos. Ojalá hubiéramos hecho seis puntos. ¿Por qué no puede ser este domingo o ganar dos partidos en casa seguidos? No es una ruina, estamos en Primera División”. Ya veremos. En Pamplona podrían ocurrir muchas cosas. De momento, parece que la gente no está muy feliz, como aventuraba Cordón.
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