ABC
El sábado de Feria de Sevilla bien merece un esfuerzo, el penúltimo, y ello pese al color gris que pone el cielo de nubes que se ha apoderado de la ciudad desde bien temprano tras una madrugada de lluvias, que hicieron a algunos dudar de volver a los Remedios. Era pisar el albero y se podía observar que la tarde iba de división de opiniones: casetas llenas para almorzar y otras vacías , las mujeres hasta el último día sublimando la belleza del traje de gitana o quienes han cogido lo primero del armario, los que querían volver una última vez y quienes miraban el entorno por primera vez. Los farolillos en el cielo daban prueba de la lluvia, el barro en el suelo también. Pasados unos minutos de las 15 horas arrancaba de nuevo a chispear. El sábado de Feria arranca al ritmo pausado de quienes se resienten ya de las horas en el real, pero, eso sí, los que aman el paseo de caballos son infalibles.
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