Faro de Vigo
En un rural marcado por el envejecimiento, la falta de relevo y la desaparición de explotaciones, historias como la de esta granja de A Laracha, A Coruña, que encuentra continuidad gracias al Banco de Explotaciones impulsado por la Xunta, muestra que aún hay margen para otra salida. No el cierre, sino la continuidad. Una explotación de vacuno de leche que nació del esfuerzo compartido de dos familias , levantada desde abajo y sostenida durante casi un cuarto de siglo con vacas de leche, encuentra ahora una nueva etapa. Esta, llega de la mano de una sociedad empresarial que quiere profesionalizarla, ampliar cabaña e introducir robots de ordeño. El proyecto que durante más de dos décadas sostuvo Ramón Ramilo junto a otros socios no desaparece: cambia de manos, se moderniza y seguirá produciendo.
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