ABC
Caminan con urgencia hacia la valla blanca sin saber con certeza quién se encuentra al otro lado, pero transitar ese pasillo significa que, con alta probabilidad, es merecida la carrera. Aunque en muchos casos una simple acreditación es lo que diferencia a los de uno y otro lado, en otras, la barrera separa las celebridades de la multitud. Cada cierto tiempo, un coche —brillante y de categoría— deposita sus pasajeros frente a la puerta de entrada que se observa desde la valla, desde la que también se vislumbra el acceso a las pistas de calentamiento donde los tenistas preparan los duelos que disputarán en el Mutua Madrid Open. Es una combinación con aires de mujer fatal que amenaza con atrapar la atención de todo curioso que se acerque. Hay quienes, cuenta un trabajador, pueden pasarse horas en esta zona de la Caja Mágica. De los vehículos salen con atuendos tan deportivos como elegantes, con esa apariencia de lujo tan característica en las altas categorías de deportes ampliamente consumidos. Es entonces cuando los allí congregados vocean sus plegarias para conseguir una firma sobre las pelotas de tenis sobredimensionadas que han adquirido en uno de los múltiples 'stands'. Quienes allí se congregan van en busca de firmas y, para algunos, es casi indiferente la mano de la que procedan. -¿Eres periodista? ¿Pero famosa? ¿No? Da igual, fírmala -espeta uno, cuya iniciativa se expande al resto, que extienden los souvenirs garabateados que han comprado hace poco. De color azul, las pelotas de media docena de jóvenes no llegados a bachillerato están repletas de los nombres de personas que no conocen, como el de Alfonso 'El Mejor', un recogepelotas que se ha detenido con ellos cuando los deportistas que recorrían esa suerte de paseo de la fama del tenis madrileño «no han querido» interrumpir su caminar. «Mientras lleve la raqueta...», admiten. Es la señal inequívoca de que alguien se dirige a las pistas de entrenamiento y que, por ello, merece el reconocimiento que otorga la posibilidad de autografiar. En el mismo lugar, dos adolescentes instan a su padre a que observe la fotografía que se han tomado con el tenista Alexander Zverev . Se ríen al mirar la pantalla de una foto tomada de improviso, cuando él firmaba una pelota rosa. Él hombre, atento, la observa antes de volverse a marchar y dejar a las jóvenes en el mismo lugar, a la ansiosa espera de otro viandante al que interceptar. Por el pasaje de celebridades también han pasado Carlos Alcaraz, recibido por sorpresa en el segundo día de apertura de la Caja Mágica para el Mutua Madrid Open, y Rafa Jódar, la joven sensación madrileña. Brazos extendidos trataban de robar un recuerdo al que había sido favorito en este torneo y al que se corona como futura promesa. Los móviles, eso sí, no faltaron ni en aquella ni en ninguna otra ocasión.
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