Diario de Noticias
Como ya se había comentado en el primer capítulo de este relato, la institución Casa de Misericordia se nutría económicamente de las limosnas de los ciudadanos, recogidas no solo en la ya citada cuestación por los chicos de la demanda, sino también en cajas fijas sitas en cada barrio, cajas controladas por un regidor designado al efecto. Ocasionalmente el Ayuntamiento donaba a la casa también los alimentos decomisados en las casetas de arbitrios de la ciudad, como ocurrió en 1883, cuando en el portal de Rochapea fueron decomisados diez corderos y 135 docenas de huevos. Pero era evidente que la institución no podría subsistir solo a base de limosnas.
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