ABC
Con el empate del Madrid , la siempre complicada visita a Getafe se convirtió en un partido de urgencia menor, y el Barça tendrá muchas más posibilidades de ganar la Liga si tener que esforzarse tanto. Césped alto y seco, trucos de equipo menor para aprovechar cualquier detalle. El Barça empezó generando, pero ni Lewandowski ni Dani Olmo estuvieron acertados -y esto no es ninguna novedad- en el remate. El Barça color salmón, con toques de azul en el cuello, en el escudo y en la publicidad. Los números blancos. Flick ha adelgazado o la caída del jersey que llevaba ayer le sentaba mucho mejor que la fatídica chaqueta gris del Metropolitano. Fermín distraído, tal vez por la aparatosa máscara que llevaba, Gerard Martín atento en el juego aéreo; Joan García, como siempre, haciendo lo suyo de una manera solvente y beneficiando a su equipo en mucho más que parar los disparos y los remates. El juego sin balón de este portero es crucial, determinante, y muchas veces gracias a él sus compañeros empiezan a construir los ataques desde la ventaja. El Getafe cerraba bien el partido, el juego muy posicional, controlado, sin brechas, sin idas y venidas que no le interesaban para nada. El Barça llegaba, pero con poca finura . Bordalás, con una camiseta blanca que le quedaba como un tiro. Yo puedo entender sus ganas de vestir camiseta, y de quedar así como juvenil y atractivo, sobre todo ahora que ya es primavera y los días son más luminosos y claros -¿quién no ha sido alguna vez llevado por este ímpetu?- pero hay que estar 10 kilos más delgado para que no parezca que mediste mal tu entusiasmo. El partido -golpes, errores, desencuentros- era al fútbol lo que la camiseta a su cuerpo. Gavi era el principal destinatario de la contundencia local, su cara de dolor se convirtió en el paisaje de la tarde. Llegamos a la media hora y ninguno de los dos equipos había conseguido chutar entre los tres palos. Roony pudo rematar solo desde dentro del área pero se le abrió el disparo. Fue la única ocasión remarcable hasta aquel momento y tuvo bastante de fallo del delantero. Y hablando de fallar, a Dani Olmo le cuesta demasiado concretar sus acciones. El césped de tan poca calidad -además de alto y seco- le dio un susto a Gerard Martín y se le quedó encallado el pie izquierdo, pero pudo continuar. Dos minutos antes del descanso, Cubarsí recuperó un balón de guerrero y Pedri dibujó una fabulosa asistencia al espacio, justo donde Fermín la necesitaba para hacer valer su energía y su velocidad y marcar el primero. El riego se disparó por error cuando la segunda parte iba a dar comienzo, pareció un guiño de Dios. Koundé irregular, cosas muy mal y cosas muy bien, entre las segundas estuvo un balón peligroso en el área que durmió bien con la barriga para que pudiera recogerlo Joan García. Otra vez a Dani Olmo le faltó sangre para aprovechar una muy buena asistencia de Cubarsí, y remató flojo y al centro de la portería, sobre el cuerpo de David Soria. El juego no mejoró, los dos equipos estaban lentos, pesados, como si hubieran almorzado demasiado. La producción ofensiva del Barça era aceptable en cantidad pero con poco acierto en las finalizaciones. El césped seco no ayudaba. Era mucho más bonita la tarde en Madrid y en Barcelona que lo que se veía sobre el terreno de juego. Más embarradas de Olmo, esta última con el consuelo de que la jugada iba a quedar igualmente anulada en fuera de juego. Triple cambio de Flick en el 60. Koundé, Gavi y Roony fueron los sacrificados y entraron Araujo, De Jong y Rashford. Fermín, otra vez asistido magistralmente por Pedri, hizo todo bien, e incluso muy bien, para marcar el segundo, pero remató al lateral de la red. En el 73 Rashford no falló y tras una larga, larguísima carrera, sentenció el partido y la Liga. Flick, que llevaba todo el segundo tiempo haciendo gestos de frustración por la falta de eficacia de su equipo, se abrazó con su staff y alzó los puños al cielo. Segunda temporada en el club, segunda Liga.
Go to News Site