Confidencial Digital
Fernando Alonso vuelve a dejar la puerta entreabierta y la Fórmula 1 escucha el chasquido. El asturiano convive con un Aston Martin incómodo, un motor Honda bajo lupa y una temporada que huele a freno caliente en garaje cerrado. La pregunta no es menor: 44 años, 428 grandes premios y un proyecto que prometía fábrica, músculo técnico y futuro. Pero Alonso ha elegido hablar sin dramatismo, con esa calma de piloto que aún aprieta el volante cuando otros ya mirarían el reloj.
Go to News Site