ABC
En el grupo de la familia, donde las vacaciones se despachan con la misma seriedad con que otros avisan de que han comprado pan, escribe C: «De las excursiones no tengo fotos porque no llevo cámara subacuática». Después venía el parte: «El lunes fuimos a nadar con tiburones y mantarrayas; ayer, a ver delfines; hoy, arrecife y muchos peces chulísimos». Chulísimos. Ahí está la palabra justa que impide ponerse sublime y deja la felicidad en chanclas. Uno llegó a Maldivas con la prevención del sevillano que sospecha de todo paraíso sin barra y sin alguien discutiendo quién paga la convidá. No era rechazo, era instinto de conservación. Los placeres de confianza traen siempre alguna incomodidad reconocible: calor, apretura, un primo... Ver Más
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