ABC
Viene a ser una de las máximas virtudes en el toreo el hecho de tener embroque, uno propio, conste, que te defina, algo así como la firma, la rúbrica última y primera de tu impronta. Fueron los toreros de la llamada 'edad de plata' los que lo trajeron, pues si es cierto que ya don Juan Belmonte (e intuyo que antes Antonio Montes) nos marca el camino, es con Joaquín Rodríguez 'Cagancho' cuando el embroque se humaniza, en esa unión de toro y torero en el momento exacto donde el diestro manda sobre la res, y le da su cuerpo en ese cargar la suerte, cuando el peligro acecha. A su vez, Curro Puya viene a traer su embroque propio,... Ver Más
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