Faro de Vigo
“Time is on my side”, podría sonar en A Sangriña. El tiempo es una magnitud contradictoria. Comenzó con el Big Bang aunque se le suponga eterno. Se comprime y se estira a su capricho. Avanza y se agota. Al Mecalia Guardés se le agota quizá esta era de pelear por los títulos. Las penurias financieras obligan a limitar la inversión en la plantilla, remodelándola. Pero el trabajo hecho por Ana Seabra aún puede cuajar, elevándola a los altares junto a Prades, antes de que la portuguesa se mude a Valladolid. El tiempo, en fin, ha estado de parte de las guardesas, que han sabido ser pacientes y regresan a la final de la EHF European Cup tres años después. “Corres de vuelta a mi”, les canta Mick Jagger.
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