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Decibelios y Cruces de Mayo: las claves
CORDÓPOLIS

Decibelios y Cruces de Mayo: las claves

El insomnio crónico afecta al 14% de la población en España. Si hablamos de insomnio ocasional, llegamos al 35%. Los laboratorios que comercializan la melatonina y el magnesio se están haciendo de oro. Bueno, y no digamos los que nos engatusan con el ácido hialurónico, el retinol, la vitamina C y, ahora, los exosomas. Se están forrado a costa de nuestra ingenua creencia de que es posible seguir con carita de jovenzuelos. El caso es que ahora llega el tiempo no solo de lucir esas caras renovadas, sino también el de poco descanso y mucho insomnio. Las fiestas de mayo dejan con poco sueño a los que las disfrutan y también a los que las soportan por esos decibelios de más por el soniquete de “a bailar, a bailar ” atravesando sus ventanas e incrustándose (¡y de qué modo¡) en sus cerebros. Mientras unos beben, bailan y cantan en la calle, otros maldicen en sus casas. Difícil equilibrio. Seamos sinceros: las Cruces de Mayo, si se trata de descansar de día y dormir de noche, y vives al otro lado de cualquier ventana, de cualquier plaza de Córdoba, con una Cruz de Mayo en el centro, son una auténtica pesadilla.  El derecho al descanso y a la salud, derivado de un domicilio libre de ruidos, está protegido en España por la Ley 37/2003, pero la protección contra el ruido es, en última instancia, competencia de los Ayuntamientos, con la responsabilidad de regularla en su término municipal. La clave para saber dónde está el límite del ruido que estás obligado a soportar en tu casa está en la Ordenanza Municipal de Protección del Medio Ambiente contra la Contaminación por Ruidos y Vibraciones de Córdoba . Ahí es nada. La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Córdoba aprobó en diciembre pasado el Plan Normativo para 2026, que incluía una reforma de esa ordenanza. No me constan cambios. Las claves de la ordenanza son la zonificación acústica, porque, lógicamente, las zonas residenciales gozan de mayor protección, con límites de ruido más estrictos. Las franjas horarias, porque no es igual el periodo diurno, el vespertino o el nocturno, siempre el más restrictivo para garantizar el descanso. Y, por último, los decibelios. O sea, el ruido que se puede medir y que llega al interior de su vivienda. Pues bien, sepan que cada Cruz debe tener su autorización específica. Y es que el Ayuntamiento puede conceder para eventos de interés cultural, como son las Cruces de Mayo, autorizaciones especiales. Sí, un cheque en blanco en absoluto. Deben estar debidamente motivadas, establecer sus propias y concretas condiciones, con horarios límite y las medidas que minimicen las molestias de los ciudadanos que han de “soportar” el ruido de la cruz debajo de su ventana. Denunciar por exceso de ruido cuando ya no puedes soportarlo más no es un ataque a la tradición, sino exigir a la Administración que cumpla su deber de vigilancia y garantice un equilibrio justo. En fin, que cada palo aguante su vela y ahora que cada vecino aguante la cruz de su Cruz. Dios los bendiga y proteja sus tímpanos de los decibelios de más. Están llegando.

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