COPE
Era el partido más incómodo de la temporada para ambos, por la proximidad del playoff de la Euroliga y porque el liderato de la ACB estaba casi asegurado por los blancos. Aún así, ninguno entiende de relajarse o no exigirse. El ritmo físico fue como de costumbre, con más acierto madridista, que cogió con un mate de Tavares un 4-10, minuto 3. Imponía el gigante y desviaba tiros. Ocho puntos suyos. Hezonja desde la línea con dos libres puso el 9-18, minuto 8. Ahí apareció Puerto con un triple para darle aire al equipo, que sufría ante la envergadura visitante. Eso quitó algo de impresión. Badio y Braxton, con valentía, cerraron el cuarto 19-22. La inercia era otra. Braxton y Taylor, otra vez desde el arco, pusieron la primera ventaja local, 27-26. Valencia Basket no sabe dosificarse. Estará más o menos acertado pero quiere y lucha. Sin Tavares era más sencillo, también es cierto. Por eso, Scariolo volvió a meterle en pista, con Hezonja. Que los valencianos estaban cogiendo velocidad de crucero. Hasta entró Llull. El croata metió una a lo Llull, a tabla desde nueve metros, que puso un 38-42, minuto 18. El Madrid y su arsenal. Más cierta generosidad arbitral, con nivel de contacto diferente para ambos que calentó al Roig Arena. Dos libres de Mario, 38-44, a remar otra vez. Sima, con un triple, sí. Al descanso se fue el choque 41-45. Tavares, 10 puntos y 7 rebotes. Hezonja, 17 de valoración. Dos problemas. El croata salió con la misma temperatura, metió 3 grandes canastas y 2 libre. Diecisiete para él y 43-53, minuto 22. Así, como si nada. Abalde provocó el tiempo de Pedro, 43-55, con una transición tras rebote poderoso de Tavares. Siempre el gigante o el balcánico aparecían en la ecuación. Pero los taronja se aferran a los partidos y una técnica de Tavares sobre Reuvers provocó una chispa. Con eso, se volvió a coger al partido el equipo. De Larrea y Taylor, 56-60. La grada orgullosa, disfrutando, sin pensar tanto en el resultado y valorando más el esfuerzo de los suyos a pesar de lo del martes y jueves. Aún así el Madrid no bajaba el pistón y no permitía que se acercara demasiado el conjunto local. Procida, un joven con poco protagonismo, le daba energía a los blancos cuando Tavares y Hezonja se fueron al banco. Puerto hacía lo propio para impedir que la distancia se hiciera insalvable. No ayudaba el bajo acierto en los libres, 10 de 16, un 62 por ciento. El Madrid, un 89 por ciento. El tercero se cerró 63-75. Le costaba anotar a los valencianos. El Madrid olió sangre y aceleró, 65-81. Dieciséis. Un trecho importante. Siete minutos, para no sufrir y no perder el foco. Algo complicado ante tanto talento. Tavares puso un doloroso 74-93 que hizo que mucha gente se fuera a casa. Un feo a un equipo que está dando tanto. La gran mayoría que se quedó despidió a los suyos cpn un cálido aplauso. El martes viene otro monstruo, pero será diferente.
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