ABC
Carmen Bonafé entró en una biblioteca en busca de más información cuando el médico le reveló la causa de su continuo agotamiento y de un nivel elevado de transaminasas. No sabía todavía que la muerte cabía en el bisel de una aguja. Aquello que le estaba inflamando el hígado y podía acabar provocándole una cirrosis o un cáncer ya se llamaba Hepatitis C . Pocos años antes ni siquiera tenía nombre. Un aborto espontáneo a los cinco meses de gestación hizo necesario que le practicaran un legrado uterino en noviembre de 1993. «Salí del hospital sentenciada con 29 años», relata a ABC. Pero no lo supo hasta que tiempo después vio en televisión al anestesista que la había sedado y... Ver Más
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