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La generación que nunca podrá comprar tabaco en Reino Unido: «No creo que la ley impida que se fume» | Collector
La generación que nunca podrá comprar tabaco en Reino Unido: «No creo que la ley impida que se fume»
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La generación que nunca podrá comprar tabaco en Reino Unido: «No creo que la ley impida que se fume»

Los nacidos a partir del 1 de enero de 2009 en Reino Unido nunca podrán comprar tabaco de forma legal. Ni a los 18, al alcanzar la mayoría de edad, ni a los 30 o los 50. La aprobación de la 'Tobacco and Vapes Bill', la nueva ley impulsada por el Gobierno británico, introduce así una prohibición inédita en Europa: una generación entera crecerá sabiendo que el tabaco será, legalmente, un producto inaccesible. La singularidad política del proyecto también llama la atención, ya que la propuesta fue anunciada originalmente por el anterior primer ministro conservador, Rishi Sunak , y ha sido consolidada por el actual Gobierno laborista de Keir Starmer . Según el ministro de Sanidad, Wes Streeting, Reino Unido está ante «un momento histórico para la salud pública», ya que los niños y niñas del país «formarán parte de la primera generación libre de humo, protegidos de toda una vida de adicción y daño», y defiende que «la prevención es mejor que la cura» y que «esta reforma salvará vidas, aliviará la presión sobre el NHS y construirá un Reino Unido más saludable ». A diferencia de anteriores leyes antitabaco, esta introduce una prohibición generacional permanente: quien haya nacido a partir de 2009 no alcanzará nunca la edad legal para comprar cigarrillos o cualquier otro producto de tabaco. La edad legal seguirá siendo de 18 años para quienes hayan nacido antes de esa fecha. Así, dos jóvenes separados por apenas unos días de nacimiento vivirán bajo reglas completamente distintas, un contraste que se ha convertido en el centro de una conversación pública en la que los menores y sus familias, son protagonistas. Dmitrijs Abejevs , residente en Londres y padre de una niña de 11 años, considera que es «la ley excesivamente restrictiva» incluso «parecida a las malas leyes sobre el aborto en Estados Unidos, cuando hombres blancos de mediana edad deciden qué pueden o no pueden hacer las mujeres con sus cuerpos. Es ridículo». Y aunque «no soy fumador, fumar claramente causa mucho daño a la población en general y espero que mi hija tampoco fume ni consuma drogas ilegales, yo solo puedo educarla. No puedo controlarla siempre, ni decidir por ella». «Espero sinceramente que Sasha nunca fume. Pero me parece que se está invadiendo su libertad básica de hacerlo si lo decidiera de adulta», asegura. Una opinión distinta tiene Sue Wen , también madre de una niña nacida en el 2015. «Mis padres fueron fumadores, mi marido también, aunque lo dejó hace tiempo, y mi padre tuvo cáncer de pulmón y problemas cardíacos por causa de esta adicción… Si la gente viviera en carne propia el drama de salud que es esto, el dolor tan grande, creo que estarían a favor de que sus hijos no pudieran fumar nunca». Eso sí, cree que «directamente deberían declarar el tabaco una droga ilegal y prohibírselo a todo el mundo» y «no solo a las siguientes generaciones, porque sí me parece raro que la ley aplique para unas personas y no para otras, se supone que la ley es igual para todos». Su hija Lui está de acuerdo: «No tengo problema en que me prohíban fumar cuando sea mayor porque es muy malo para la salud» y «mis abuelos no sabían lo malo que era, mi abuelo empezó casi a mi edad, pero nosotros sí, así que me parece bien y además así los hospitales pueden dedicarse a curar otras enfermedades». Según datos oficiales, solo en Inglaterra, fumar provoca alrededor de 64.000 muertes al año , genera cerca de 400.000 ingresos hospitalarios y ejerce una fuerte presión económica sobre el sistema sanitario público, con un coste estimado de unos 3.000 millones de libras esterlinas al año en atención sanitaria relacionada con enfermedades derivadas del tabaco. Pero hay quienes consideran que con esta medida, el Estado avanza peligrosamente hacia una lógica paternalista. Uno de ellos es Alistair Cherton , estudiante de 17 años, que aunque ya probó el tabaco y afirma que no le gustó, considera que «es impensable que en Reino Unido exista una ley así, en un país donde las libertades individuales siempre han estado en el centro del orden social y donde el poder del Estado solo debe ejercerse para evitar daño a otros, no para impedir que una persona se perjudique a sí misma». «¿Qué será lo siguiente? ¿El alcohol, el azúcar, las salchichas?», se pregunta, y agrega que «encima es injusto que sea una ley para algunas personas y no para todas». Su madre, Darcie , que hace cinco años cambió el tabaco por el 'vaping', interviene para decir que «fumar no solo te hace daño a ti mismo, sino a toda la sociedad y a todo el sistema sanitario», pero que «más que prohibir, habría que invertir más en prevención y educación». «Aunque hace tiempo que no fumo, no estoy segura de querer que el Gobierno decida qué hábitos pueden o no pueden tener los adultos, como será mi hijo el próximo año cuando cumpla 18, pero también reconozco que muchos caen en la adicción mucho antes y eso ahora podría evitarse». «No creo que la ley vaya a detener la venta de tabaco porque simplemente se trasladará al mercado negro , como pasa con las otras drogas; no va a impedir que los niños quieran cigarrillos, simplemente hará que sea más difícil comprarlos», opina Finbar Doran , que cumplirá 13 años en julio. «Además, si van a prohibir los cigarrillos, creo que también prohibir el alcohol sería algo lógico, porque tiene un impacto social mayor, ya que la gente que bebe alcohol en público puede volverse más agresiva, normalmente son más groseros y problemáticos, y creo que en 2020 unas 6.000 personas murieron en Inglaterra por enfermedad hepática relacionada con el alcohol». Su compañera de clase, Beatriz Speck , de 12 años, cree que la ley «es una buena idea, ya que demuestra que el Gobierno está intentando proteger a las generaciones más jóvenes del daño que el tabaco puede causar a su salud«. »Sin embargo, en mi opinión, no creo que esta ley vaya a impedir completamente que los adolescentes fumen. Lo hará más difícil, pero no imposible». Para ella, «aunque la intención es positiva, los menores de 18 años siguen encontrando maneras de conseguir vapers y cigarrillos a través de personas mayores, carnés de identidad falsos, así como de familiares o amigos». Así lo confirma Natalie Weaver-Valentin , de 17 años, residente en Gloucestershire y de madre española: «Mi opinión sobre fumar no es buena, y sí apoyo la prohibición. Pero conozco a personas de mi edad que fuman y lo hacen por medios ilegales, y van a seguir haciéndolo durante el resto de su vida porque ya tienen una adicción». Con respecto al hecho de que sea una ley que se aplicará a un parte de la población, «entiendo que el Gobierno realmente no quiere que la generación más joven empiece. Hay personas mayores que ya son adictas, y conseguir que lo dejen sería muy caro y muy difícil, pero al mismo tiempo, sí parece un poco injusto que solo se aplique a una parte de la gente», explica. Y añade que «tengo amigos nacidos tres meses antes que yo, en diciembre, yo nací en marzo, y ellos podrán fumar y yo no. Parte de la razón por la que creo que es un poco ineficaz es porque literalmente podría pedirle a una amiga que me comprara cigarrillos si realmente quisiera».

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