Faro de Vigo
Cuando el 1 de enero de 1959 triunfó la Revolución cubana, los escritores e intelectuales fueron conscientes de que para alcanzar los objetivos a los que aspiraba aquella lucha era necesario apoyar el proceso aportando su talento y su creatividad a la nueva cultura. El poeta y escritor Heberto Padilla (Pinar del Río, 1932-Auburn, Alabama, 2000) trabajó para el diario Revolución, órgano del Movimiento 26 de Julio, y hasta 1966 fue corresponsal en la URSS para el nuevo régimen. Carlos Franqui, Guillermo Cabrera Infante y Pablo Armando Fernández fundaron Lunes, el suplemento cultural de Revolución, con el objetivo de apoyar el proceso revolucionario desde el arte y la literatura. En sus páginas publicaban los escritores más vanguardistas de la isla, entre ellos Heberto Padilla. Aquella publicación cayó en desgracia después de elogiar en una reseña el documental «P.M.», dirigido por Sabá, hermano de Cabrera Infante, sobre la vida nocturna de La Habana. La película ofendió al gobierno cubano, que la acusaba de mostrar la ciudad como un emporio del lumpen regido por la industria de la prostitución y el contrabando de alcohol, una imagen contraria a la Revolución. El último número de Lunes apareció en noviembre de 1961. Fue cuando Fidel Castro pronunció aquella famosa frase: «Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada».
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