La Opinión de Murcia
Hace unos días tuve una brillante idea; horas después entré en un agujero negro del que espero salir hoy, o esa es mi apuesta. Abrí la puerta del trastero y, desde entonces, vivo entre cajas y montones de ropa. No negaré que durante estos días atrás la frase de "confía en el proceso" a veces no ha funcionado, y por momentos quería rendirme. Pero he resistido con calma, sin culpabilidad ni remordimientos. Esta vez no es el típico cambio de armario en el que solo mueves el polvo de sitio y cambias la ropa de invierno por la de verano. Esta vez he decidido que mi casa no puede ser un museo de grandes éxitos y fracasos estéticos.
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