La Opinión de Murcia
El mapa del delito ecológico ha cambiado en los últimos años. Si los incendios forestales fueron durante mucho tiempo una de las principales preocupaciones, hoy su incidencia ha caído de forma notable gracias -según explica el fiscal Miguel Eduardo de Mata- a una combinación de prevención administrativa, planes de gestión y mayor concienciación ciudadana. «Ahora mismo la labor de prevención hace que los delitos de incendios forestales se reduzcan», señala. La mayoría de estos fuegos no responden a una acción dolosa, sino a imprudencias. El perfil más habitual es el de propietarios de parcelas rústicas que recurren al fuego como método rápido para limpiar residuos vegetales. «El prototipo es el de una persona que utiliza el fuego como mecanismo más económico y eficaz, pero al no prestar la diligencia adecuada o por un golpe de viento, se produce el incendio», explica.
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