Diario CÓRDOBA
Durante casi un día, Córdoba volvió a ser analógica. Se pagó en efectivo, se apuntaron cuentas en un papel, se cenó con velas como si fuera un plan, se reunió la gente a charlar en los patios o a escuchar la radio... hasta que dejó de serlo. El apagón no solo cortó la luz, también dejó al pequeño comercio y a la gente de a pie en una mezcla de oficio y de duda, entre si seguir o regresar a casa.
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