Cope Zaragoza
El orégano es mucho más que un condimento para la pizza. En el espacio semanal 'Semillas de Salud' de COPE Euskadi, la experta en medicina natural Carlota Olaizola ha desgranado las propiedades de esta planta aromática, conocida en latín como 'Origanum vulgare'. Típica de la dieta mediterránea y de regiones cálidas y secas, ha sido empleada durante siglos tanto en la cocina como por sus importantes efectos sobre la salud, con unos principios activos que se concentran sobre todo en sus hojas. Los principales responsables de sus propiedades son varios compuestos químicos. Los más importantes son el carvacrol y el timol, dos fenoles extraídos de sus hojas y flores que le confieren su intenso aroma y su capacidad antimicrobiana. De hecho, Olaizola lo define como una especie de antibiótico natural. Además, contiene ácido rosmarínico y flavonoides, potentes antioxidantes que combaten el estrés oxidativo y previenen el daño celular. Estudios científicos demuestran su eficacia antimicrobiana frente a bacterias como la 'Escherichia coli', presente en muchas cistitis, y el 'Staphylococcus aureus', común en enfermedades intrahospitalarias y que ha desarrollado resistencias a los antibióticos. También posee una potente propiedad antifúngica, actuando con eficacia contra la 'cándida', y una notable acción antiinflamatoria, comparable a la de la cúrcuma o el jengibre. La acción del carvacrol se basa en su capacidad para romper las membranas de los microorganismos, provocando su destrucción. Según explica la experta, esta acción es selectiva: "Va directamente a hacer la acción en los microorganismos que nos molestan". Este proceso altera el equilibrio interno de las células patógenas y su producción de energía, lo que finalmente las mata y las vuelve inviables. El orégano puede utilizarse como condimento, en infusión —una opción interesante para personas con tendencia a la cistitis— o en su forma más concentrada, el aceite esencial. Olaizola destaca la existencia de perlas de orégano comercializadas en farmacias, que califica como "un sustituto fantástico para, antes de tomar antibiótico ni nada, probar con el orégano". A pesar de sus beneficios, hay que tener precauciones. El aceite de orégano es muy potente y puede ser irritante en altas dosis, por lo que se recomienda seguir las indicaciones de los productos farmacéuticos. Su uso no es recomendable en niños pequeños y debe evitarse durante el embarazo. Además, se debe tener especial cuidado si se están tomando medicamentos que sean anticoagulantes.
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