Cope Zaragoza
La aventura ha llegado a su fin, y con éxito. Los ya conocidos como tractoristas peregrinos de Berbegal (Huesca) han cumplido su misión de alcanzar Santiago de Compostela al volante de sus nueve tractores. Tras completar la última etapa de su particular Camino de Santiago, esta comitiva ha iniciado el viaje de regreso a casa, una vuelta que se prevé tan emocionante como la ida, cargada de sensaciones, anécdotas y el cariño de la gente. El viaje se ha desarrollado sin incidentes y ha superado todas las expectativas. La experiencia, según relatan sus protagonistas, ha sido "única y formidable". Al frente de la caravana, Eugenio Cabau ha explicado cómo la popularidad les sorprendió en el camino. "Por el camino hemos visto a muchos peregrinos y nos han aplaudido mucho, nos han grabado con el móvil, nos levantaban el dedo en señal de apoyo y ánimo", comenta Cabau, destacando que el eco de las redes sociales fue clave para su fama. La gente los reconocía al instante y los bautizó con el apodo que ya forma parte de su historia: "Nos llamaban los tractoristas peregrinos", afirma el portavoz del grupo. Este reconocimiento espontáneo ha sido uno de los motores emocionales del viaje, transformando una iniciativa personal en un pequeño fenómeno social que ha unido a peregrinos a pie y motorizados en un mismo espíritu de camaradería y apoyo mutuo a lo largo de los maravillosos paisajes que han recorrido. Uno de los momentos más memorables del viaje ha sido, sin duda, la llegada a la plaza del Obradoiro. La Policía Local de Santiago les dio una calurosa bienvenida, escoltándolos hasta un aparcamiento cercano a la Catedral de Santiago, un gesto que facilitó enormemente su logística. Allí les esperaba el deán de la catedral, quien les ofreció un trato privilegiado y personal que los agricultores han calificado como "una experiencia única". Como agradecimiento, los peregrinos de Berbegal hicieron entrega al deán de unas escápulas de la Virgen de Torreciudad y del Pueyo de Barbastro, sellando así un vínculo simbólico entre su tierra de origen y su destino. Este intercambio cultural y religioso ha añadido una profunda capa de significado a una aventura que ya era excepcional por su originalidad y su espíritu de superación. Con la misión cumplida, la caravana de tractores ya está de vuelta. El viaje de regreso, que comenzó tras la emocionante estancia en Santiago, incluye una etapa de 160 kilómetros entre Arzúa y Villafranca del Bierzo. La llegada definitiva a Berbegal está prevista para el próximo 28 de abril, donde se espera que familiares, amigos y vecinos les reciban como héroes locales tras su increíble periplo. La experiencia ha sido tan positiva y enriquecedora que los protagonistas no descartan volver a repetirla en el futuro. Lo que comenzó como el sueño de un grupo de amigos se ha convertido en una historia de superación, fe y amistad que ha traspasado fronteras, demostrando que el Camino de Santiago se puede vivir de muchas maneras, incluso sobre las ruedas de un tractor.
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